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La galga ante el abismo

el 19 dic 2010 / 08:54 h.

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Era, hasta hace escasamente diez días, la heroína del atletismo y casi se diría de todo el deporte nacional, amén del orgullo de una de esas provincias españolas que se sabe que existen por personajes como ella. Porque Marta Domínguez Azpeleta, nacida el 3 de noviembre de 1975 en Palencia, no sólo atesora un palmarés sin parangón entre las féminas de nuestro país, sino que aglutina carisma y simpatía -inevitable la sonrisa profidén- para dar y regalar.

A los diez años empezó a correr a las órdenes de Mariano Díez, descartando muy temprano especialidades como el salto de longitud o el lanzamiento de peso, ya que su mentor tenía la convicción de que su menuda constitución estaba hecha para las pruebas de fondo. Ya en 1985 ganó el prestigioso Cross de Venta de Baños, el mismo evento que, hoy mismo, le trasladará su ánimo simbolizado en las decenas de cintas rosa que lucirán los participantes. Y con 14 añitos se proclamó campeona de España cadete en la prueba de 3.000 metros, un título nacional que refrendaría a nivel europeo en 1993 al conquistar el cetro continental júnior en los 1.500 metros.

Decantada por las pruebas de fondo ante su carencia de punta de velocidad -con los años, sin embargo, clave de sus éxitos-, su primer resultado de relumbrón le llegó en el Europeo de Budapest'98, cuando se colgó la medalla de bronce en 5.000 metros. Presea que cambió por la de oro cuatro y ocho años después, en Múnich'02 y Gotemburgo'06, respectivamente, mientras que a escala mundial hubo de conformarse con la de plata tanto en Edmonton'01 como en París'03.

En 2007 se proclamó asimismo reina europea de cross -no podía fallar siendo la cita en Toro-, alcanzando la inédita hazaña de ser la primera atleta europea campeona continental tanto en pista cubierta como al aire libre y de campo a través.Al año siguiente decidió pasarse a los 3.000 metros obstáculos y no tardó en acoplarse a la prueba. En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 se le escapó la gloria por una inoportuna caída a sólo 200 metros de la meta, pero se desquitó un año después en los Campeonatos del Mundo de Berlín, colgándose la ansiada medalla de oro.

Su fantástico ejercicio 2009 fue premiado por la Asociación Europea de Atletismo, que la eligió mejor atleta del año, y por sus vecinos, que le tributaron un multitudinario homenaje además de otorgar su nombre al Polideportivo Municipal de Palencia, ahora Pabellón de Deportes Marta Domínguez.Un año más tarde, no pudo repetir el peldaño más alto del podio en el Europeo de Barcelona, debiéndose conformar con la presea argentada, pero pronto se le pasó el disgusto ante la seguramente mejor noticia de su vida. Y es que el pasado mes de noviembre la mujer de la cinta rosa anunció que estaba encinta. Un embarazo que le iba a permitir tomarse un respiro con vistas a afrontar el último gran reto de su carrera: conquistar una medalla olímpica en Londres.

Pero el destino le tenía preparado otro desafío aún más escabroso. El pasado día 9 recibió la visita de los agentes de la Guardia Civil, que la detuvieron junto a algunos de sus allegados -su entrenador, César Pérez, y su agente, José Alonso Valero- por su presunta implicación en una trama de dopaje que ha sembrado el pánico y partido en dos el atletismo español. La denominada Operación Galgo, último golpe a mayor gloria de Mr. Tolerancia Cero antes de su paso a la política, cazó a la mejor galga, que se enfrenta a un escollo tan arduo y difícil de salvar como la sombra del dopaje.

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