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La generación erasmus

Este martes se ha celebrado en la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, la Reunión de Alto Nivel en Responsabilidad Social Corporativa coordinada por el vicepresidente de la Comisión Verheugen. En la misma participamos representantes de empresas de la Alianza Europea por la Responsabilidad...

el 15 sep 2009 / 01:11 h.

Este martes se ha celebrado en la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, la Reunión de Alto Nivel en Responsabilidad Social Corporativa coordinada por el vicepresidente de la Comisión Verheugen. En la misma participamos representantes de empresas de la Alianza Europea por la Responsabilidad Social Corporativa. En un encuentro en el que además de mantener un intenso diálogo sobre temas como sostenibilidad, prácticas de buen gobierno o transparencia empresarial, se constató un amplio consenso sobre los "valores" europeos. La convicción generalizada del éxito global de la identidad política y económica europea, en la que es relevante tanto la concepción de una empresa con dimensión moral, como la importancia del modelo de concertación social, como elemento consustancial de la "manera europea" de relacionarse gobiernos, empresarios y sindicatos. En la actualidad, Europa representa el único espacio institucional del mundo al que otros países aspiran a integrarse. Una Europa que necesita expandirse. Un territorio que exige oxígeno de países más jóvenes, que demanda inmigración para cubrir sus necesidades, que requiere una ampliación constante de su mercado de trabajo. Es evidente que hoy se puede afirmar, a pesar de todos los matices, que existe una conciencia política y económica de ser europeo en el mundo. Como dijo el famoso historiador Arnold Toynbee, "Europa ha conseguido su aspiración al camino intermedio entre el socialismo y la libertad de empresa". Un modelo claramente alternativo al de las otras superpotencias.

Pero pensar hoy Europa es hablar también de su futuro. De esa nueva oleada de ciudadanos que algunos llaman la "generación erasmus". Unos europeos que han aprendido a compartir visiones, inquietudes, consumos e intereses, a pertenecer a una Europa postnacional. Que estudian y se casan lejos de sus hogares, pero que votan juntos en unas elecciones europeas. Jóvenes que sonríen cuando leen que el invento de los pasaportes tiene menos de cien años. En este continente lo que ya no tiene sitio es la xenofobia, el racismo, el miedo al inmigrante, la religión o la moral excluyentes. Como ha señalado P. Khanna, los jóvenes de medio mundo han codificado en su esquema de valores que el modelo europeo ha supuesto la transición de la pobreza al éxito en Irlanda, que ha inspirado el espectacular proceso de sustitución de sistemas autoritarios a exitosas democracias como España y Portugal.

Estamos viviendo una campaña electoral en la que no ha existido Europa. A pesar de esta omisión, es vital descifrar que opción electoral representa los valores de esta Europa imparable. De este espacio sin fronteras cada vez con más derechos y libertades, más plural, solidario, abierto, integrador; inspirado en los valores del consenso, en las reglas del acuerdo, del pacto. Averiguar quién garantiza una posteridad sin miedo, sin sentido de la amenaza, sin cutres excusas para gobernar nuestro presente apostando por un futuro irrefrenable.

Abogado. opinion@correoandalucia.es

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