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"La gestión de los derechos de imagen de los toreros ha dejado mal ambiente"

La crisis económica o la rebelión televisiva de los toreros del G-10 condicionaron una temporada que implicó la proclamación de Manzanares como torero de Sevilla

el 07 nov 2012 / 10:16 h.

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Ramón Valencia es el responsable de la programación taurina de la Maestranza.

La traumática gestión de los derechos de televisión, los estragos de la crisis económica y el replanteamiento del abono son algunos de los parámetros en los que se mueve la empresa Pagés para afrontar la temporada 2013. Ramón Valencia, cogerente de la plaza de la Maestranza, analiza el panorama y esboza el futuro.

-Hace un año hablábamos de la crisis. La empresa no se planteaba modificar el metraje de la temporada pero las circunstancias son cada vez más duras.

-Estamos a la espera de tomar una decisión que nos pueda aliviar de alguna manera. A nosotros y -lógicamente- al abonado también. No será una medida drástica pero tenemos que actuar.

-¿Y el resto de la campaña?

-Estamos luchando contra la crisis y también contra las costumbres. El aficionado dice que tiene que haber toros en ésta o en aquella fecha pero a mí me da mucha pena encontrarme con 800 personas en una plaza con casi 11.000 localidades. La mitad son turistas y así estamos degradando el espectáculo sin querer. Es algo que vamos a sopesar y que tiene que entender el aficionado.

-Y el caso es que el año pasado estábamos felicitándonos por el paso a Cultura -con una posible descarga fiscal- y al final ha sido lo contrario.

-Es que la crisis es para todos. Si los productos culturales suben al 21% no se habría entendido que se rebajara la fiscalidad de los toros. En el caso de las novilladas se ha hecho un daño terrible. Estamos hablando de 13 puntos más en un espectáculo que de por sí era muy deficitario. Nuestro núcleo es la Feria de Abril y ahí es donde se intenta ganar algo para ir soltando lastre el resto de la temporada. Hasta que no llega el 12 de octubre no sabemos lo que ha pasado. Y dar un cartel en esa fecha, con más o menos interés, es una ruina absoluta si no se trata de un evento excepcional.

-Algo no funciona aquí...

-Los carteles más rematados cuestan dinero pero antes no ocurría así. Manolete se quedó fuera un año de la feria y al año siguiente lo pusieron las cinco tardes. Las cuentas cuadraban para todos pero eso es imposible hoy. Algo se ha desproporcionado. Se defiende el dinero de los toreros pero hay que hablar del dinero del negocio porque si no es viable no se pueden pagar ciertas sumas.

-Hace un año también hablábamos de la televisión. Ha terminado una nueva temporada y seguimos con el tema.

-Sí, pero siguen los mismos parámetros que el año pasado. Ahí está la polémica con el famoso G-10 y la forma en la que se planteó un nuevo modelo que no ha favorecido a nadie y ha dejado un ambiente enrarecido para todos. Y el que más ha sufrido ha sido el aficionado. La televisión es un atípico que entra en la empresa. Es un dinero que repartimos. No sólo sirve para pagar los derechos de imagen sino para redondear los honorarios de los toreros. La diferencia entre los derechos de imagen y el caché de los toreros es ficticia. Es un todo.

-El caso es que a la imposición de las cámaras fue combatida por All Sports Media con otra imposición.

-No se podía pretender cobrar la misma cantidad por contratar uno o diez toreros. Era un contrasentido y falta de conocimiento de los entresijos del toreo. Posiblemente los matadores tenían otra idea de la gestión de sus derechos de imagen pero no lo enfocaron bien. Y lo primero que no afrontaron bien fue la falta de un diálogo que podría haber resuelto muchas cosas. No podemos detenernos en particularidades, tenemos que ir al problema de verdad y es que aquí no viene nadie, ni a los toros ni al fútbol ni en ninguna parte.

-Se ha querido hacer una película de malos y buenos.

-El tema ha estado mal encaminado y mal asesorado. Se ha hablado de que el sistema es muy arcaico, de que hay que cambiarlo... pues no digo que sí ni que no pero a los que quieren cambiar el sistema no les ha ido mal dentro de él. Pero no se puede cambiar dando palos, se hace en consenso con todos los sectores que participan de la economía del toro.

-¿Y se puede decir que Canal Plus volverá a Sevilla?

-Pues no podemos decirlo. Es verdad que no hemos reunido, que hemos mantenido algunas conversaciones y que tendremos que tener alguna más pero el tema aún no está nada claro.

-El caso es que el enredo televisivo melló la Feria de Abril.

-La feria no era la misma, es verdad. Pero aunque El Juli opina que no se le quiso contratar no es cierto. Que se le llamara antes o después no tenía ninguna incidencia porque se le ofreció lo que él mata, lo que él torea y los días que él quiere venir. A Perera no se le llamó, es verdad, no encajaba en la filosofía de la feria pero bajo ese planteamiento ha habido muchas ferias que han estado tan bien o mal rematadas como ésta. El caso es que no se desarmó tanto. Nos han decepcionado más las llamadas corridas toristas. Se ha apostado por ellas y no terminan de funcionar. Creíamos que nos iban a dar más alegrías.

-No podemos dejar de hablar de Manzanares para referirnos a esa temporada 2012. Ya es el torero de Sevilla.

-Ha cogido ese sitio igual que otros lo están dejando. Es como todo en la vida. Él se ha identificado con la plaza, igual que lo hizo su padre. Y la afición está con él porque él está con la afición.

-Llegamos a la pregunta del millón: el caso José Tomás.

-Este año se intentó pero el apoderado no nos contestó y el próximo haremos lo mismo. Se le llamará y se le dirá que Sevilla está aquí. Si lo cree conveniente, dice que sí y llegamos a un acuerdo dentro de lo razonable estará en Sevilla. Todos los años se ha intentado. Los primeros años no ha podido ser porque era inviable económicamente. Lo sigue siendo de cualquier manera pero el año pasado tenía un planteamiento de temporada en el que no entraba Sevilla.

-¿Qué chispa le falta al panorama que estamos viviendo?

-Que algunos toreros quieran hacer un gesto, la afición está deseando. No se trata de matar corridas desesperadas pero hay grandes encierros que las figuras no quieren matar, incluidas algunas que hace muy poco podían ser las más codiciadas. Todo ocurre en la vida. Ahí tienes el caso de Torrestrella, tres años echando una gran corrida en Sevilla y nadie dice voy para allá. No se sale de tres o cuatro hierros pero si dejáramos a alguien fuera de Sevilla por no afrontar esos retos nos crucificarían.

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