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La gran esperanza blanca

Bautizado por algunos como "la gran esperanza blanca", por encarnar el sueño de reconciliación en un país con profundas divisiones raciales, Obama ganó relevancia en el panorama político estadounidense durante la convención nacional del Partido Demócrata en Boston, en 2004. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 05:57 h.

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Bautizado por algunos como "la gran esperanza blanca", por encarnar el sueño de reconciliación en un país con profundas divisiones raciales, Obama ganó relevancia en el panorama político estadounidense durante la convención nacional del Partido Demócrata en Boston, en 2004. Fue allí donde pronunció el discurso programático en el que instó a cerrar las heridas raciales abiertas en el país. "No hay un EEUU blanco y un EEUU negro, sino los Estados Unidos de América", dijo entonces. Además de conciliatorio y unificador, el suyo fue también un mensaje de esperanza, ingredientes que impregnan desde entonces su inconfundible retórica.Su esperanza, según él mismo proclama, "es la de los esclavos entonando cánticos de libertad frente a la lumbre, la de los inmigrntes que emprenden rumbo a costas lejanas" y, como no, la de Barack, "un niño delgaducho" de padre negro y madre blanca que creyó que en EEUU también había un lugar para él.

Obama está acostumbrado a navegar entre dos aguas. El senador de 46 años es hijo de Barack Obama Sr., un economista keniano educado en Harvard, y de Ann Dunham, una mujer de Wichita (Kansas), ambos fallecidos. Nacido en Honolulu (Hawai) y criado entre EEUU e Indonesia, conoce tanto los sofisticados pasillos del poder y el privilegio, como los barrios más desheredados de EEUU. Ese ir y venir lo ha equipado, en su opinión, con las herramientas necesarias para tender puentes y forjar alianzas.

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