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La Heraldo ya tiene las llaves de Sevilla y los Reyes las cartas de los niños

La emisaria de Sus Majestades de Oriente reccorrió a caballo el Centro de la ciudad para escuchar las peticiones de los pequeños, que hará llegar a los Magos.

el 04 ene 2013 / 17:10 h.

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El alcalde entrega la llave de la ciudad.
"A menos de una legua de camino" han instalado ya sus Majestades de Oriente su campamento a la espera de entrar esta tarde en la ciudad para recorrer en sus carrozas las calles de Sevilla y que todos los niños puedan verlos porque por la noche, cuando entren en sus casas para dejarles los regalos, deberán estar dormidos. Pero para acceder a la ciudad necesitan las llaves de ésta y ayer se encargó de recogerlas de manos del alcalde, Juan Ignacio Zoido, su emisario: el Heraldo Real, cometido que este año correspondió a Miranda Benvenuty -en el séquito de los Reyes Magos también se impone la paridad- que, a caballo (al igual que sus cuatro pajes) y acompañada por un centenar de beduinos a pie, se encargó de recoger las cartas de los niños sevillanos durante su recorrido por el Centro hasta el Ayuntamiento.

 

Con puntualidad británica -no en vano en sus ratos libres la Heraldo Real dirige uno de los departamentos del Instituto Británico-, la comitiva (en la que también iban los Reyes pero de incógnito) salió del Ateneo a las 17.30 horas y pese al reguero de niños que llenó todo el recorrido a la caza de los preciados caramelos y juguetes -matasuegras, peluches-llavero, pelotas y cochecitos eran el botín más deseado- discurrió no solo con normalidad sino a un ritmo especialmente rápido, ya que la llegada al Ayuntamiento estaba prevista para las 19.30 horas y se adelantó más de media hora. Ni los caballos de la Heraldo y sus pajes, que a veces ponían en más de un apuro a sus jinetes -no es fácil controlar un equino con una mano mientras con la otra se rebusca en la bolsa para tirar caramelos- atenazaban a los más pequeños a la hora de agacharse a coger los dulces, ante la angustia de sus padres y la atenta mirada de los policías encargados de velar por la seguridad del cortejo y al quite del más mínimo desvío de los caballos.

Más corte les daba a algunos entregar sus cartas, depositadas por los beduinos en un baldaquino portado en andas por cuatro de ellos especialmente marchosos que no dudaban en mecerlo adelante y atrás al ritmo de los villancicos populares y temas modernos como el Lloraré las penas de David Bisbal interpretados por la Asociación Musical Virgen de los Reyes. "Toma, ¿la puedes echar?", le gritaba un pequeño a los beduinos que, solícitos, cumplieron muy bien con su papel. Lola, de 7 años, tuvo que correr y saltar para echar al cajón su carta, en la que ha pedido "muchas cosas", entre ellas "un perrito de paseo". Aquellos que no llevaban la carta preparada de casa improvisaron. Cualquier soporte vale para escribir los deseos, como el trozo de cartón en el que Nuria pedía "una cosinita (sic) y una caña de pescar".

Y si niños y mayores se lo pasaron en grande, aunque a algunos se le hizo corto y cuando pasó la Heraldo preguntaban a sus padres "¿ya?", los beduinos que acompañaron al emisario también disfrutaron de lo lindo pese a que reconocían cierto "estrés" para atender todas las peticiones y "calor" en algunos puntos del recurrido: que si la ola a la entrada de Hernando Colón, que si El patio de mi casa en corro junto a la Catedral, que si bailando el Bamboleo o el Jingle Bells por la Avenida (ya con las iluminación navideña encendida) o posando ante un sorprendido turista japonés, cómo no, cámará en ristre que, eso sí, a cambio de inmortalizarles para la posteridad se llevó su correspondiente ración de caramelos. Por cierto, que frente al dominio de las gominolas y caramelos blandos previsto hoy en la Cabalgata, ayer eran mayoría los de toda la vida, entre los que de vez en cuando se colaban éstos además de monedas de chocolate y gusanitos.

Ya ante el arquillo del Ayuntamiento -y entre referencias a la historia del emplazamiento-, la Heraldo desmontó de su caballo para ser recibida por el alcalde que le entregó las llaves de la ciudad. "Al hacer entrega de las llaves a los Reyes Magos lo haré con una especial petición, que dejen en vuestros ojos un brillo especial que os distinga de todos los niños y os convierta en mensajeros de la paz y que ilumine ese rincón amargo que tienen algunos mayores", relató. El alcalde pidió a Melchor, Gaspar y Baltasar "que este año traigan especialmente mucha ilusión, mucha esperanza y mucha capacidad y energía para afrontar juntos el futuro", tras tener un recuerdo especial por los niños "que no han podido venir porque están en un hospital y aquellos que lo están pasando mal porque sus padres están en el desempleo" y preguntar a los presentes si se han portado bien.


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