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La heredera de Lula promete luchar para erradicar la pobreza

Dilma Rousseff, de 63 años, es desde ayer la primera mujer presidenta de Brasil.

el 01 ene 2011 / 21:49 h.

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La nueva presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibe la banda presidencial de manos de su antecesor, Lula da Silva.

La economista Dilma Rousseff, de 63 años, es desde ayer la primera mujer presidenta de Brasil. La sucesora de Luiz Inácio Lula de Silva, su mentor, en su discurso de investidura se comprometió a gobernar para todos los brasileños y como no podía ser de otro modo reiteró su compromiso para mejorar la educación y la seguridad, aunque por encima de todo prometió que luchará para acabar con la pobreza en su país.

En su alocución hizo mención a su condición de mujer y no se olvidó en elogiar a Lula, la persona que la eligió para que le sucediera. En su discurso hizo un repaso de todo lo que ha mejorado Brasil en los ocho años de mandato de Lula, pero admitió que todavía hay que dar más pasos al frente, por lo que se comprometió a mejorar las infraestructuras, aunque, según informó ayer la página web de El País, el Gobierno "no hará gastos apresurados", mantendrá la estabilidad de la economía" y luchará "para que el país siga creciendo".

Rousseff también hizo referencia a la ecología y aseguró que Brasil va a ser el campeón de la energía limpia. También defendió el multilateralismo y afirmó su compromiso con otros pueblos de América Latina, África pobre y con los países de Oriente Medio.

Asimismo, en su discurso mencionó que desea tener una relación fuerte con Europa y Estados Unidos.

Al acto asistieron 11 compañeras que estuvieron con ella en la cárcel durante la dictadura militar, a las que recordó en su alocución, un momento que fue muy emotivo porque recalcó que "hay veces que la vida aprieta y otras afloja. Lo importante es tener siempre coraje, y es este coraje el que yo pido a todos los brasileños".

A pesar de la lluvia, la nueva presidenta de Brasil estuvo arropada por su pueblo que no dudó en echarse a la calle para ver de cerca y recibir a su nueva mandataria.

Ésta no pudo saludar como hubiera querido a sus compatriotas porque la lluvia impidió descubrir el Rolls Royce presidencial con el que llegó al Congreso Nacional donde tomó posesión como presidenta. Posteriormente se desplazó al Palacio de Planalto, donde Lula le colocó la banda presidencial.

Al acto de investidura acudieron entre otros el príncipe de Asturias, y los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos; Chile, Sebastián Piñera; Uruguay, José Mújica; Paraguay, Fernando Lugo; el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás; y el primer ministro de Portugal, José Socrates.

Rousseff que ganó las elecciones con el 56% de los votos tendrá que trabajar duro para cumplir las promesas que ha hecho en su discurso a su pueblo, puesto que el analfabetismo en 2009 afectaba al 9,7% de la población de más de 15 años, la sanidad pública sigue siendo deficiente, 32 millones de viviendas aún carecen de alcantarillado y la desigualdad entre hombres y mujeres es enorme. Sin olvidar que la violencia de género también es un problema muy extendido.

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