Local

La hermana Paciencia: "Me entristece que se haya olvidado el brote de ébola"

La hermana Paciencia Melgar logró curarse de ébola en África, en el corazón de la epidemia, mientras en España se desataba una psicosis por el traslado del padre Miguel Pajares, que días después moría.

el 23 ene 2015 / 23:27 h.

TAGS:

Paciencia Melgar, en un momento de la entrevista, en la casa de las madres concepcionistas en Morón de la Frontera. / El Correo Paciencia Melgar, en un momento de la entrevista, en la casa de las madres concepcionistas en Morón de la Frontera. / El Correo La hermana Paciencia Melgar (47 años) se está recorriendo España con la FundaciónSignos Solidarios para recabar fondos con los que sufragar proyectos en África. La misionera que se contagió de ébola junto con el padre Miguel Pajares y que se curó en las peores condiciones por la negativa del Gobierno español a repatriarla ha estado esta semana en el colegio la Inmaculada Concepción de Morón de la Frontera. Dice no guardar rencor y sentirse «muy triste» al ver cómo se ha silenciado todo lo relacionado con la epidemia una vez pasado el tsunami. —¿Tiene noticias de la situación actual en Monrovia? —Parece que la epidemia de ébola está remitiendo, ya no es como antes. Puede que esté acabando, aunque la situación sigue ahí... —¿La respuesta de España está siendo generosa con el sufrimiento de África? —España es uno de los países más solidarios, acude cuando se le necesita. Pero si se puede hacer más, hay que hacerlo. —¿Volverá usted a África o se quedará enEspaña por tiempo indefinido? —Yo vuelvo a África pero no a Liberia de momento. La decisión es de la congregación, de la superiora, pero yo estoy dispuesta a irme en cualquier momento. —¿Qué mensaje quiere transmitir a los niños con los que se reúne? —Deben saber que son ellos los que tienen que hacer un mundo más justo, más digno. Son ellos los que tienen que abordar los problemas que los mayores no han sabido solucionar para que los niños que les seguirán no sufran lo que ellos están sufriendo. —¿Cómo describiría la situación de los niños africanos? —Viven una situación indigna: sufren hambre, no pueden ir a clase, viven en la calle... No tienen culpa de nada. En el caso de Liberia, hace años hubo una guerra que dejó a niños huérfanos, con un futuro oscuro, y a los que ahora, con la guerra del ébola... Muchos niños que han perdido a sus padres por la enfermedad están siendo adoptados por familias que lo que hacen es utilizarlos no darles una vida digna. —¿Cuál es la clave para soportar rodeado de tantas penurias y miserias diarias? —Sólo se puede desde la lucha diaria por conseguir formación, información, ayuda... De hecho, en Liberia, intentamos que desde aquí, desde la Fundación Signos Solidarios, se apadrine a niños o ayudar a madres que están solas y que lo que quieren es que se les escuche. —¿Sólo desde la fe es posible ayudar en África? —La fe es importante, pero tras la fe va la obra, porque uno puede tener fe pero, si no hay hechos, de nada sirve. Tú puedes ir a misa todos los domingos pero si al hermano que tienes al lado no lo conoces, no le ayudas, no sales al encuentro... —En España se ha pasado de la psicosis al ébola al silencio más absoluto en relación a la epidemia. ¿Esto le decepciona, le entristece? —Lo que siento es mucha tristeza. Yo sé que el ébola no es novedad. Años atrás ya brotó, pero no se hizo nada. Si se hubieran buscado vacunas, medicinas, no se habrían producido estos brotes que han arrasado miles de vidas. El hecho de que el ébola haya llegado a Europa y a América provocó un terremoto que se ha olvidado. Esto me da pena porque se tiene que seguir luchando. El ébola puede brotar en cualquier momento. —Hace meses declaró que no guardaba rencor por el hecho de que España no la repatriara con el padre Pajares. ¿Ha perdonado? ¿Había algo que perdonar? —No había nada que perdonar. Yo pienso que si tú tienes algo, te lo piden y no lo das, pues no hay que forzar. —Usted que se salvó del ébola en el campamento de la muerte, donde van los desahuciados por el ébola, ¿volvería allí sabiendo que ya no puede contagiarse? —Sí, sí, volvería corriendo para allá porque hay gente que me necesita, aunque sea solo mi presencia. La gente de África nos necesita.

  • 1