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La Hispalense examinará a sus más de 4.000 docentes todos los años

Las pruebas serán por primera vez obligatorias, y aquellos que 'suspendan' durante tres años no cobrarán complementos.

el 11 sep 2011 / 19:25 h.

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La norma que recoge la evaluación anual obligatoria de los profesores de la Universidad de Sevilla se aprobó en Claustro va a hacer ahora en febrero dos años. Y hasta llegar ahí hicieron falta otros tantos de negociaciones entre las partes implicadas (en el curso 1991/1992 se implantó un sistema de control de los docentes que tan sólo duró ese curso ante el aluvión de protestas que se levantó). Pero, por fin, este curso, todos los docentes de la Universidad de Sevilla (algo más de 4.000) tendrán que someterse a una evaluación de la docencia que imparten en sus aulas.

El Consejo de Gobierno aprobó su implantación el pasado julio y en los próximos meses se realizará una campaña de divulgación del modelo entre la comunidad universitaria.

El espíritu de la normativa (concretamente, Reglamento de Actividades Docentes) es premiar la docencia de calidad tras medir tres parámetros: la planificación, el desarrollo y los resultados de esa docencia. Para cuantificarlos (se pueden obtener hasta 120 puntos), la Universidad tendrá en cuenta varias fuentes: desde los informes sobre el profesor que emitan los directores de departamentos y responsables de centros (decanos y directores) hasta las encuestas de los alumnos, que hasta ahora han sido el examen al que se sometían aquellos profesores que de forma voluntaria querían saber si eran o no buenos desempeñando sus tareas. Pero el reglamento en el que se fijan los mecanismos para evaluar obligatoria y anualmente la docencia por primera vez este curso también castiga a los malos docentes.

En su artículo 73 se dice textualmente: "Quienes hubieran obtenido la calificación de desfavorable en, al menos, tres de los cinco años de un quinquenio evaluable a efectos de los complementos retributivos, nacional o autonómicos, ligados a méritos docentes, no podrán ser propuestos para la percepción de dichos complementos".

La Universidad de Sevilla ya cumple pues con todos los requisitos exigidos por las autoridades académicas en materia de evaluación de la docencia. El modelo de evaluación anual se ha añadido como una agenda al quinquenal, en el que el equipo rectoral no consiguió el apoyo de los sindicatos al entender estos que la encuesta a los alumnos no estaba elaborada siguiendo criterios estrictamente "científicos".

La evaluación quinquenal (un examen aplicable a todo el personal docente e investigador, a excepción de los interinos sustitutos y los asociados de concierto con las instituciones sanitarias) será voluntaria durante los cinco años siguientes a la implantación del sistema.

A partir de entonces se convertirá en obligatoria, igual que la anual. Se medirán cuatro variables: la planificación docente (20 puntos), el desarrollo de la docencia (30), los resultados (40) y la innovación y mejora (30), no recogida ésta última en el examen anual.

Como un carné por puntos

El afán de las administraciones por vigilar de cerca la carrera de los profesores universitarios, en especial lo concerniente a la docencia, no es nuevo ni dejará de avanzar. A las evaluaciones anuales, quinquenales, a los sexenios, etc... se sumará tras su aprobación el nuevo Estatuto del Personal Docente e Investigador (PDI), un documento en el que se dibuja la carrera horizontal del personal funcionario. Si sale adelante la propuesta que el Ministerio de Educación ha puesto encima de la mesa a los sindicatos, la carrera académica de los profesores se convertirá en un carné por puntos.

Una vez alcanzada la condición de funcionario, el personal podrá seguir escalando puestos a medida que vaya acumulando puntos por los siguientes conceptos: antigüedad (un máximo de 20, a razón de uno por año), méritos docentes (un máximo de 50), méritos de investigación (un máximo de 50), méritos por innovación y transferencia de conocimientos (un tope de 40), méritos de dirección y gestión (30 puntos como mucho) y formación (un máximo de 10). El profesor podrá ir pasando por hasta tres niveles diferentes y cada uno de ellos vendrá asociado a un complemento salarial que aún está por definir.

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