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La Hispalense investiga la fundación de Sevilla por Hércules

Un estudio publicado por José Solís de los Santos profundiza en las claves culturales del monumento de las columnas de la Alameda.

el 07 ago 2014 / 19:54 h.

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Alameda de Hércules. / José Manuel Cabello Alameda de Hércules. / José Manuel Cabello Un estudio publicado por el profesor de Filología Latina de la  Universidad de Sevilla José Solís de los Santos profundiza en las  claves culturales del monumento de las columnas de la Alameda de  Sevilla e investiga el origen del mito de la fundación de Sevilla por  Hércules. En un comunicado, la Universidad ha indicado que la Alameda de  Hércules y su monumento de las dos columnas fue el símbolo más  representativo de la asimilación en la ciudad de las ideas e ideales  humanistas que campeaban por Europa desde los albores de la Edad  Moderna. Asimismo, en el plano político y urbanístico, fue uno de los  primeros jardines construidos en una ciudad europea para uso y  disfrute del común de la población, cuyo bienestar venía  incrementándose con la conducción de agua potable desde el manantial  de la fuente del Arzobispo hasta diversas collaciones de esa parte  del vecindario. En este artículo, el profesor Solís traduce y comenta todas sus  inscripciones latinas, tanto las que están grabadas en los pedestales  de las columnas, como las apócrifas que los eruditos locales dieron  por auténticas. Todos estos epígrafes y demás elementos ornamentales  respondían a un programa iconográfico ideado por los humanistas del  círculo poético de Fernando de Herrera (1534-1597), principalmente  por quien los escribió, Francisco Pacheco (1535-1599), según  demuestra este estudio. Al mismo tiempo, Solís indaga el probable origen del mito de la  fundación de la antigua Híspalis por Hércules a través de la  interpretación que dieron historiadores medievales y renacentistas  --Rasis, Alfonso X, Valera, Peraza-- a los más evidentes restos  romanos de la ciudad, seis enormes columnas de granito que se  conservaban entonces en la collación de San Nicolás, dos de las  cuales se reutilizarían en dicho monumento. Para el traslado de las columnas desde la actual calle Mármoles  hasta la explanada de la antigua Laguna de la Feria, el conde de  Barajas, asistente de la ciudad, organizó en 1574 una obra de  ingeniería que se anticipaba en doce años a la erección del obelisco  egipcio en la plaza de San Pedro por el Papa Sixto V, en un análogo  aprovechamiento de los restos de la ornamentación urbana de la Roma  clásica.

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