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La historia lo explica todo

No hay nada como leer de corrido una historia de España para comprender lo que nos pasa en este cuarto de hora de nuestra existencia. Nada de lo que ahora ocurre puede entenderse sin mirar atrás, no ya hacia el último siglo sino mucho antes...

el 16 sep 2009 / 08:08 h.

No hay nada como leer de corrido una historia de España para comprender lo que nos pasa en este cuarto de hora de nuestra existencia. Nada de lo que ahora ocurre puede entenderse sin mirar atrás, no ya hacia el último siglo sino mucho antes.

Tantos siglos bajo la férula de eclesiásticos, militares y minorías oligárquicas han ido impidiendo el desarrollo de las potencialidades de amplias capas de la sociedad que ahora comprueban los estragos de esos siglos de dominación. Muchas preguntas sobre los problemas de Andalucía sólo pueden entenderse si echamos mano de la historia. Es fácil achacar a los andaluces que no aprovecharan las oportunidades que ofrecían la tierra y el mar del comercio de ultramar. Salvo pequeños actos de rebeldía social, hasta finales del siglo XX los andaluces no han tenido la oportunidad de protagonizar su propia historia para orientarla hacia donde la mayoría deseara.

Las minorías religiosas, los fundamentalismos religiosos, el poder temporal de los clérigos impidieron, nunca impulsaron el progreso, la libertad intelectual, la cultura de amplios grupos sociales pastoreados por una minoría propietaria de la tierra. Del mismo modo que sólo puede hablarse de España a partir de Felipe V sólo puede hablarse con propiedad de Andalucía desde 1980. Todo lo anterior forma parte de su patrimonio inmaterial y cada uno pone el acento en lo que se adecua más a su particular visión de las cosas. Hay muchas Andalucía: la Bética romana, Alandalus, el renacimiento, el siglo de las luces, la Andalucía americana, el XIX, etc.

Pero Andalucía ajusta cuentas con su historia desde 1980. Se preguntan los conservadores bienintencionados por qué no llega hasta aquí la alternancia política del poder. Porque a poco que rascas surge con toda evidencia la historia de siglos de incuria y de abandono a una suerte esquiva administrada por unos pocos tonsurados y los señores dueños de la hacienda y el destino de la gente llana. Y la gente es esquiva con ese pasado.

No está resultando fácil superar atrasos que han durado siglos y acabar con desigualdades de lenta recuperación. Pero Andalucía lleva muy poco tiempo escribiendo sin dictados su propia historia.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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