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La hora tonta

Un informe dice que el sueñecito de la sobremesa debe durar 25 minutos.

el 13 ago 2011 / 18:54 h.

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Dos personas se echan una siesta en plena calle.

La Agencia Espacial Internacional (NASA) ha emitido un informe donde detalla que el tiempo adecuado para la siesta sería de 26 minutos. Si lo sabrá la NASA. Los sevillanos se encuentran sorprendidos, ya que les parece tiempo insuficiente para descansar, según ha podido indagar El Correo de Andalucía por esas calles. Excederse de este tiempo produce somnolencia y decaimiento, aunque es cierto que en cada etapa de la vida el cuerpo reacciona de diferente manera al descanso. El caso es que había que salir a la calle para conocer los hábitos y el tiempo que emplean los sevillanos en sus siestas, y los resultados no siempre dan la razón a la agencia americana.

Gabriel Díez, 20 años, estudiante de Derecho y residente en la Gran Plaza. Comenta que siempre se echa el ratillo, dice entre risas, que dura de cuatro a cinco horas. Según los que colocaron al hombre en la Luna y alguna que otra persona más, este tiempo sería excesivamente prolongado para el descanso, ya que el cuerpo al despertarse se encuentra adormilado (sí, aún más) y cansado (sí, aún más). Sobre los métodos que utiliza para dormir comenta él que procura que tengan las mismas condiciones que por la noche: la persiana debe estar bajada para que no entre ningún tipo de luz y la puerta cerrada para evitar ruidos de fuera. Además, como costumbre se tapa, ya haya 40 grados o 10 bajo cero, afirma.

Julián Rodríguez, estudiante de Empresariales y con 25 años, se toma una siesta sobre una hora u hora y media. Explica que no tiene una estrategia definida para dormirse y que lo puede hacer en cualquier sitio, aunque se suele poner algún tipo de música para poder relajarse con mayor facilidad. Esta investigación sobre este rango de edad, concluye que los jóvenes son los que más tiempo pasan durmiendo, pero sin embargo no les aparecen efectos secundarios como el cansancio o decaimiento tan acusados.

El informe de la NASA dedica un espacio (espacio, claro) a las personas de entre 25 y 65 años. Es el caso de José Aguilar Luque, médico, con 55 años, y de Emilio Gordillo Urizal, prejubilado con 60. El periodo de siesta de estas dos personas se encuadra mejor en el tiempo óptimo, que está entre los 30 o 40 minutos de descanso, aunque especifican que nunca llegan a tener un sueño profundo para evitar que al despertarse les cueste más ponerse en movimiento. El lugar donde suelen dormitar es en el salón con la televisión de fondo para informarse mientras se relajan. Lo característico de sus siestas es que el ambiente para dormir tiene que ser conocido, si no les cuesta más tiempo acomodarse e inducirse al sueño.

El último rango de edad del estudio serían los mayores de 65 años, quienes por lo visto no llegan a tener un sueño profundo que les haga descansar cómodamente, sino que, tienen micro-sueños debido al aumento de las actividades sedentarias y a la disminución de actividad física, según el instituto de investigación del sueño en Madrid.

Se añade que tras una mañana en la que uno funciona a pleno rendimiento es necesario tener un periodo de descanso. Por el contrario, un excesivo descanso trae efectos secundarios.

El régimen de trabajo o nerviosismo que se tenga influye. Métodos como la música o aislarse de la luz pueden ayudar.

Los niños necesitan un tiempo de reposo un poco más que la media, en torno a una hora para poder asimilar los conceptos que van adquiriendo, y aparte, para un mejor desarrollo. Además esto favorecería que los niños no estén tan inquietos y nerviosos en la tarde-noche, lo que significaría un descanso para los padres.

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