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La Iglesia amaga otra vez

Obispos y Arzobispos miran al 9 de marzo y han entrado en campaña, con las palabras familia, vida y libertad en su programa. Ayer, el obispo de Huesca y de Jaca, Jesús Sanz, presentó su carta pastoral.

el 15 sep 2009 / 00:53 h.

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Obispos y Arzobispos miran al 9 de marzo y han entrado en campaña, con las palabras familia, vida y libertad en su programa. Ayer, el obispo de Huesca y de Jaca, Jesús Sanz, presentó su carta pastoral -Votar o botar: toda una responsabilidad-, donde estima que "no es indiferente votar eligiendo a quienes mejor defienden la vida, la libertad, la familia, la educación o la paz" que "botar, echando o impidiendo que lleguen, a quienes más los conculcan".

El obispo aclaró que si los obispos hablan, "no es una intromisión en el campo político", sino que ofrecen "una perspectiva moral de lo que los políticos tratan en sus propuestas". Además, Sánz critica que "quienes no han pedido perdón jamás" exigen "que pidamos perdón -cosa que hacemos cada día-, que salgamos del todo de una plaza pública en la que sólo ellos dicen tener legitimidad" y "si somos buenos nos dejarán estar en nuestra reserva apache, sólo en los lugares señalados y en sus fiestas de guardar".

También el cardenal arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, señaló ayer en su carta que la tarea del político es "servir al bien común y custodiar, proteger y fomentar sus valores fundamentales". "Nunca será justo construir artificialmente una cultura atea, una sociedad sin referencias religiosas", añadió. Para el cardenal, "la mejor educación en las virtudes cívicas no se identifica con la imposición más o menos sutil de la ideología que acompaña a un gobierno", sino con el compromiso "perseverante" por conseguir que los derechos humanos sean "para todos y especialmente para los más débiles y necesitados".

Células madre. Por su parte, el cabeza de lista del PSOE al Congreso por Toledo, José Bono, dijo, tras defender la investigación con células madre para fines terapéuticos, que "no se puede invocar a Dios para condenar al desespero a quien tiene la esperanza de que se pueden encontrar soluciones a su enfermedad". Bono aludía así a las críticas que recibió desde la Conferencia Episcopal el ministro de Sanidad durante su etapa como investigador.

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