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La Iglesia denuncia que en España hay 'cristofobia' por la retirada de crucifijos

La sentencia de un juez que obliga a retirar un crucifijo de un colegio público de Valladolid ha levantado una polvareda que ya traspasa las fronteras españolas. La Iglesia ya ha alzado la voz, tanto en España como en Italia, y califica la medida como "cristofobia", según el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 18:51 h.

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La sentencia de un juez que obliga a retirar un crucifijo de un colegio público de Valladolid ha levantado una polvareda que ya traspasa las fronteras españolas. La Iglesia ya ha alzado la voz, tanto en España como en Italia, y califica la medida como "cristofobia"

Esta afirmación salió de la boca del arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, quien afirmó que el caso del crucifijo denota una "cristofobia que en definitiva es el odio a sí mismo". Durante la homilía que pronunció el domingo en la catedral toledana, Cañizares fue desglosando varios temas de actualidad y sabedor de la repercusión que tendrían sus palabras ya adelantó que serían muy criticadas. "Sé que me van a crucificar, ¿qué importa? Nuestra sociedad está enferma, muy enferma", sentenció el prelado, antes de reflexionar que todos estos ataques a la Iglesia responden a una "crisis del sentido de la vida, crisis humana, moral y de valores universales, crisis espiritual y crisis social del sentido de la verdad".

La sentencia del juez indica que la presencia de estos elementos religiosos vulneran Derechos Fundamentales recogidos en los artículos 14 y 16.1 de la Constitución, que hacen referencia a la igualdad y a la libertad de conciencia y que han provocado opiniones tan contradictorias. Así, en el mismo sentido que Cañizares también se manifestó ayer el diario del Vaticano, que bajo un artículo firmado en el Osservatore Romano por el escritor Juan Manuel de Prada denunció que en España "desde hace algún tiempo, la invocación de derechos y libertades se está transformando en un pretexto jurídico por enmascarar los sentimientos de odio religioso y cristofobia", y remató el texto asegurando que "el odio a la Iglesia" que se está experimentando en España se manifiesta a través de la ley, y que "el crucifijo tan solamente puede ofender a quienes quieren, y en esto consiste la realidad del laicismo".

También en desacuerdo con la orden judicial se expresó el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, que manifestó que la erradicación de un signo tan arraigado en la cultura española como es el crucifijo "no favorece la convivencia" entre los ciudadanos que se construye desde el respeto, y destacó que "lo importante es que se eduque a los niños y niñas de Valladolid a respetar los signos religiosos de cualquier religión". Así, expresó su convencimiento de que "las medidas drásticas no educan a las personas" y agregó que "lo importante no es tirar por la borda los símbolos religiosos sino ayudar a respetarlos, sean católicos o de otra confesión".

Desde la Confederación Católica de Padres de Alumnos también señalaron que la decisión judicial se enmarca "dentro de una política de ataque rabiosamente laicista contra las símbolos religiosos", y subrayaron que la decisión de tener un crucifijo dentro de un aula "ha de respetarse tanto o más que se respete el uso del velo islámico o cualquier otro símbolo de religiones minoritarias", y recalcaron que "una minoría está imponiendo sus criterios a una mayoría".

Debate en Italia. La sentencia del magistrado español también reactivó el debate sobre la conveniencia o no de los crucifijos en las aulas en Italia, donde su Conferencia Episcopal también rechazó la decisión del titular del juzgado vallisoletano y manifestó que "es difícil pensar que un crucifijo pueda ser una amenaza para la educación y el estado laico", y recalcó que la decisión judicial "revela una progresiva pérdida de memoria respecto a las tradiciones y a los valores que han dado esencia a Europa". En el comunicado remitido, firmado por el experto en política escolástica Alberto Campoleoni, se afirmó que el problema estriba en que "en la escuela, donde se educa" no se afrontan con los jóvenes los temas relacionados con la sociedad a la que se pertenece y con las tradiciones, incluidas "las religiosas". Los diarios italianos también se hicieron eco ayer lunes de la noticias y así, los grandes rotativos como Repubblica, Corriere della Sera, Il Giornale o La Stampa publicaron el titular de la noticia en sus portadas y le dedicaron amplios contenidos en su interior.

Desde el panorama político también se produjeron ayer diferentes reacciones a la sentencia judicial. Desde el Partido Popular, su secretaria general, María Dolores de Cospedal, expresó el respeto de su formación por la sentencia pero afirmó que los crucifijos "no molestan" ni a su partido "ni a la inmensa mayoría de los españoles", y matizó que aunque España sea un Estado aconfesional la Carta Magna "reconoce un papel especial a la Iglesia católica", que es la "confesión mayoritaria de los españoles".

En términos opuestos se expresó el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, que defendió la decisión del juez de Valladolid apoyándose en que el Estado español es "aconfesional". Más tajante se mostró el Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que recomendó a la Junta castellana que "tome buena nota" de la sentencia, "proceda a su cumplimiento" y "no pretenda lavarse las manos".

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