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'La Iglesia se metió en política con sus críticas al modelo de Zapatero'

El ideólogo de referencia de José Luis Rodríguez Zapatero destaca el trabajo del Gobierno con los más desfavorecidos y cree que la crisis económica será el gran desafío de esta legislatura. (Foto: El Correo)

el 15 sep 2009 / 01:43 h.

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Usted fue ideólogo de referen- cia de Zapatero en 2004, ¿cree que el Gobierno cumplió con la propuesta política que presentó hace ya cuatro años?

Zapatero centró su política en la libertad como no dominación y en que el Gobierno fuera transparente. En el primer punto, aplicó leyes en las que reforzó a los más vulnerables, como la de violencia doméstica, dependencia, igualdad o matrimonios homosexuales. Todas estas leyes protegieron a los más débiles y fueron un pilar clave de la legislatura.

¿Y se ha logrado más transparencia en el Gobierno?

Este Gobierno ha sido el que más transparencia ha aportado en la historia de España. Una medida vital fue que la televisión pública fuera independiente. Leí un artículo de un periódico británico que decía que antes era imposible que un medio público diera objetivamente el mismo tiempo al presidente y el líder de la oposición en España. La transparencia también se ve en la toma de decisiones del Gobierno. Por ejemplo, para que España vaya a una guerra necesita antes someterlo a debate en el Parlamento.

¿Qué papel cree que está jugando la oposición?

La oposición es un elemento clave en la democrácia, porque es la que fuerza a que el Gobierno pongan en práctica las leyes. Pero en España me ha decepcionado, porque buscaba el enfrentamiento emocional más que el desafio intelectual con el Gobierno. El PP ha estado siempre en contra del Gobierno y creaba una atmósfera de tensión que eludía el debate directo. Todo al revés que cuando Zapatero estuvo en la oposición, que ejerció una posición tranquila.

Tras las elecciones, ¿cuál es el gran reto del Gobierno?

La legislatura será difícil por la crisis económica, que no se circunscribe a España, sino que es un problema internacional. Para superar esta situación, España debe tender hacia la promoción de las tecnologías en vez de centrarse en la construcción. El Gobierno debe fomentar la investigación y el desarrollo. Sin embargo, estos cambios no se amortizarán hasta dentro de al menso 10 años.

Pero para esta apuesta se necesita tener mucha paciencia.

Zapatero me sorprende porque piensa más en el futuro a largo plazo. De hecho, medidas que aún no han sido del todo asumidas, como la ley de igualdad o la asignatura Educación para la Ciudadanía, serán cada día más aceptadas por la sociedad española.

¿En este periodo de aceptación también está la Iglesia?

La Iglesia me ha decepcionado. Describe a Zapatero como alguien que relativiza los valores. La Iglesia se metió en política con sus criticas el aborto o la investigación con células madres y obvió valores positivos para la Iglesia como que el Ejecutivo ayude al desarrollo o la inmigración. Hay católicos que valoran estas acciones, aunque la Conferencia Episcopal tenga un enfoque ético más preocupado en las células madre que en la dignidad de las personas.

¿Cree que Zapatero cumpli- rá el reto de destinar el 0,7% del PIB en ayuda al desarrollo a lo largo de esta legislatura?

Es posible. El 0,7% para combatir la pobreza lleva tiempo y sólo unos pocos, como Suecia, lo han logrado. España lo hace mejor que muchos países y eso es porque Zapatero está volcado en promover políticas a los más necesitados. Por eso me irrita que la Iglesia no vea que Zapatero defiende estos valores que también son cristianos.

Otro apuesta en materia social está en el cambio climático. ¿España está a tiempo de cumplor con el protocolo de Kioto?

Es un problema con el que se debe luchar de forma global, en el marco de la ONU. Todos los países están implicados y el único escollo fue la Administración Bush, que mantuvo una actitud deplorable porque en ocho años estuvo reacio a Kioto. España no va a solucionar el problema, pero es importante que asuma su parte de responsabilidad como octava economía del mundo. Y España está ahora por el buen camino.

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