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La Iglesia vuelve a la carga

La solemnidad de Pentecostés ha servido a la Conferencia Episcopal Española para arremeter de nuevo contra los medios de comunicación que difieren de sus postulados y contra la "secularización" que promueve el Gobierno. Los obispos culpan a "algunos medios" de la pérdida de fieles.

el 15 sep 2009 / 04:34 h.

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La solemnidad de Pentecostés ha servido a la Conferencia Episcopal Española (CEE) para arremeter de nuevo contra los medios de comunicación que difieren de sus postulados y contra la "secularización" que promueve el Gobierno. Los obispos culpan a "algunos medios" de la pérdida de fieles comprometidos con la institución.

Los prelados volvieron ayer a la carga con una carta de la Conferencia Episcopal publicada con motivo de la solemnidad de Pentecostés, que se celebra hoy. En el documento, los obispos manifiestan su inquietud por la falta de fe reinante en la sociedad y manifiestan que la Iglesia pierde fieles por culpa de algunos medios de comunicación y por los "sucesivos" procesos de secularización "que está padeciendo la sociedad española".

La Iglesia reconoce errores al darse cuenta de que los bautizados cada vez van menos a misa. Pero después de esta reflexión, reprende textualmente a estos cristianos de los que asegura "ya no son conscientes de que el compromiso con la Iglesia debe ser constante". También los acusa de su "descuido y olvido de la formación cristiana". Los obispos reconocen estar inquietos porque los creyentes no sigan con gozo su formación religiosa y buscan culpables. La conclusión a la que llega la Conferencia Episcopal es que hay dos grandes males. El primero, que las opiniones de estos creyentes no parten del Evangelio, sino, "de los criterios sociales y las presentaciones parciales, sesgadas y distorsionadas que hacen de la Iglesia algunos medios de comunicación"

Y el segundo, los procesos de secularización que "está padeciendo la sociedad española". Finalmente, la Iglesia reconoce que la formación de los fieles no ha dado los resultados apetecidos y que debe hacer un esfuerzo para revisar estos principios. Concluyen que han aplicado bien la doctrina, pero se han olvidado de los asuntos del espíritu.

Sí admite la Iglesia parte de culpa en relación con el alejamiento de los bautizados de la institución. Así, la Conferencia Episcopal, constata que bastantes cristianos viven de una fe heredada, pero no personalizada, y muchos no descubren "la alegría de pertenecer a una comunidad cristiana" ni sienten la necesidad de participar en sus celebraciones.

El abandono de la formación cristiana por parte de estos bautizados los ha llevado a tener una visión "totalmente deformada" del cristianismo y de la Iglesia, aseguran los obispos, que se muestran "realistas" sobre esta cuestión.

Por otro lado, los obispos aseguran que parte del "desinterés por la formación cristiana" parte de la ruptura de la cadena en la transmisión de la fe en el seno de la familia. Asumen que se han "equivocado" al pensar que todos estaban suficientemente formados a través de las prácticas religiosas, pero se han dejado en segundo plano los aspectos espirituales en la formación. "En definitiva -dicen-, no hemos sabido o no hemos podido ser instrumentos para la conversión mediante las propuestas de la formación cristiana", que se proponen reformar.

Ante esta pérdida de fieles continua, la nota de la Conferencia Episcopal recomienda "con urgencia" revisar la espiritualidad y renovar la formación católica, entendida "como un continuo proceso personal de maduración de la fe".

La reforma. Desde algunos medios de comunicación, el documento de los prelados fue entendido, en parte, como una respuesta al anuncio del Gobierno sobre su iniciativa de reformar la Ley de Libertad Religiosa. En este sentido, el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, José Antonio Alonso, insistió ayer, tal y como hizo el viernes María Teresa Fernández de la Vega, en que la reforma "no va contra nadie ni debe confrontar una creencia religiosa con otra". Alonso alega que en un Estado aconfesional se debe gobernar desde el respeto a las creencias religiosas e ideologías que cada ciudadano tenga en su vida privada y personal.

En cuanto a la Ley del Aborto, otro tema espinoso ante el que la Conferencia Episcopal es especialmente sensible, el portavoz socialista recordó que el compromiso de su grupo es revisar cómo está funcionando la actual legislación para comprobar que "las mujeres no interrumpan su embarazo sin seguridad jurídica".

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