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La igualdad no acepta parones

Asociaciones feministas y sindicatos alertan de retrocesos con la excusa de la crisis en un camino inacabado.

el 07 mar 2012 / 07:54 h.

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De los 6,4 millones de andaluces llamados a las urnas el próximo 25 de marzo, más de la mitad son mujeres, pero entre los candidatos a los que podrán votar para elegir al futuro presidente de la Junta, solo hay una mujer: la andalucista Pilar González. La campaña electoral arranca a las doce de la noche del viernes 9, justo cuando acaba la celebración del Día de la Mujer Trabajadora, una jornada reivindicativa que desde hace 101 años lucha por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Frutos de esta lucha son conquistas legales como el sufragio universal, la persecución de la violencia de género como un delito diferenciado, la implantación de cuotas de discriminación positiva en los órganos de poder, la prohibición legal de ofertar un empleo específicamente a hombres o mujeres, de primar la contratación de los primeros o de pagar menos a las segundas por un mismo trabajo. Pero el 8 de marzo sigue vigente porque muchas de esas conquistas sobre el papel no se cumplen en la práctica diaria, de ahí que los partidos incluyan en sus programas propuestas para seguir luchando contra la desigualdad. Y cuando los deberes aún no están completos, llega una crisis donde la mujer se revela como el eslabón más débil.

Así lo entienden los sindicatos, que dedicarán su manifiesto del 8 de marzo a los efectos en las trabajadoras de la reciente reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP. Según explica la secretaria de la Mujer de UGT-Andalucía, Ana Pérez Luna, el texto prevé incentivar la contratación de mujeres con una tipología de empleo a tiempo parcial que ya actualmente está copada en un 76% por las trabajadoras (296.600 mujeres tienen esta jornada frente a 111.300 hombres), pero permite que las empleadas con este tipo de contratos sean obligadas a hacer horas extras sin poner limitación. Es decir, con contratos precarios el empresario logra trabajadoras con disponibilidad ilimitada. La reducción de jornada, una de las medidas para conciliar la vida laboral y familiar más utilizada por las mujeres -que no por los hombres- también limita las posibilidades de elegir horario. El trabajador solo podrá quitarse horas diarias y no, por ejemplo, renunciar a trabajar los fines de semana si su jornada se reparte de lunes a domingo, explican desde UGT-A.

Renuncia o sobreesfuerzo. La crisis ha provocado un curioso fenómeno. Según un informe de Adecco, en el último año 34.600 mujeres que nunca antes habían trabajado ni buscado activamente empleo se han incorporado al mercado laboral para sacar adelante a su familia al quedarse en paro sus parejas, que tradicionalmente eran el sustento principal de la misma. Se mantiene así una tendencia iniciada en 2008 pero que va en crecimiento (en 2010 fueron 19.000 las amas de casa que buscaron trabajo fuera). Con todo, la tasa de paro femenina sigue siendo mayor (33,06%) que la masculina (29,8%), según la última EPA. Las trabajadoras siguen copando sectores temporales y poco cualificados (servicios y hostelería, aunque se ha dado un gran paso al equiparar el régimen de las empleadas de hogar al general), se mantiene una brecha salarial de 7.000 euros anuales y sobre todo, y esa es la clave, o renuncian a su vida familiar por la laboral o están condenadas a un sobreesfuerzo y una doble jornada.

Ahí está el gran caballo de batalla de la igualdad, que como destaca la presidenta de la Asociación para la defensa Pública de la Mujer, Rosa Gómez, no existirá "hasta que las consecuencias laborales de tener hijos no sean las mismas para los hombres y las mujeres". Ni las líderes políticas se libran. La renuncia de Carme Chacón y Soraya Sáenz de Santamaría a sus bajas maternales generaron polémica.

Las andaluzas dedican de media tres horas más a labores domésticas que los hombres, y de las 57.659 bajas por maternidad gestionadas el año pasado, 57.007 se las cogieron íntegramente las madres y solo 652 padres la compartieron. 42.051 padres sí se tomaron las dos semanas de permiso de paternidad, cuya ampliación a un mes fue retrasada por el PSOE por la crisis y de momento el PP no prevé retomarla.

Gómez, que estuvo en los orígenes del Instituto Andaluz de la Mujer, preside ahora esta asociación cuyo objetivo es "recuperar un activismo que en los últimos años se ha delegado en las administraciones públicas" para desde el movimiento asociativo de mujeres "volver a poner en la agenda política que es necesario seguir avanzando en la igualdad". La asignatura pendiente para las feministas de los 70 es conectar con las jóvenes, una generación a la que "hemos dejado muy solas". "Les hemos dicho: ya sois iguales, ya tenéis libertad, pero hoy la discriminación es más sutil y cuando llegan a la edad en la que se plantean la maternidad se dan cuenta de que la sociedad les sigue haciendo elegir y al hombre no, porque el gran fracaso ha sido la educación, el cambio cultural".

Sindicatos y asociaciones de mujeres alertan de la vuelta a "valores tradicionales", incluso en cuanto a imagen y lenguaje -la RAE ha desatado la polémica con un informe que arremete contra las guías de organismos y asociaciones sobre el lenguaje no sexista- y "retrocesos" en igualdad con la crisis como excusa. Por ello, exigen a los partidos que muestren sus cartas y garanticen mantener lo conquistado y seguir avanzando en lo que queda por hacer, que en muchos casos pasa "por cumplir las leyes". Lamentan que en los programas, la desigualdad de género se aborda dentro de los desequilibrios sociales cuando condena a la mitad de la población a una ciudadanía de segunda. El PP-A debe contrarrestar el lastre de la reforma de la ley del aborto o el parón a la Dependencia, que afectan fundamentalmente a la mujer. Pero también en el PSOE voces como la consejera de Igualdad, Micaela Navarro, reconocen que en la campaña de las generales faltaron mujeres en los actos.

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