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Jóvenes al día

La importancia de la formación para el empleo

La escasez de empleo entre los jóvenes ha llevado a una competitividad extrema para conseguir un puesto de trabajo. Las personas con más cualificación son las que tienen una mayor probabilidad de encontrar trabajo en época de crisis.

el 17 ene 2015 / 09:00 h.

Rubén Muñiz es atendido por una técnica de empleo del SAE, al que acudió para interesarse por una oferta de empleo relacionada con su formación. / Fotos: José Luis Montero Rubén Muñiz es atendido por una técnica de empleo del SAE, al que acudió para interesarse por una oferta de empleo relacionada con su formación. / Fotos: José Luis Montero La situación actual de crisis ha afectado sobre todo a los jóvenes, conforme al estudio No es país para jóvenes que acaba de publicar para la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) realizado por el profesor de Análisis Económico de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Antonio Villar, y que señala que actualmente el 55% de los jóvenes españoles está sobrecualificado para su trabajo. El trabajo, según ha subrayado la Olavide, incide en que la crisis «está planteando un conflicto social profundo, que redimensiona las relaciones entre diversos grupos sociales» y subraya que la juventud ha sido la más afectada. Según la EPA (Encuesta de Población Activa) dependiente del Instituto Nacional de Estadística, con datos referentes al tercer trimestre de 2014, en Andalucía la tasa de paro en menores de 25 años es de un 62,04%. Aunque la datos se muestran más halagüeños mediante aumenta la edad, la realidad es que muchos jóvenes andaluces cada día hacen cola en las distintas oficinas de empleo para inscribirse como demandantes o simplemente acuden a renovar cada tres meses su tarjeta de demanda. Rubén Tirado y Rubén Muñiz tienen 29 y 26 años. Acuden al Servicio Andaluz de Empleo (SAE) porque se encuentran desempleados. Tirado estudió un grado superior en hostelería, mientras que Muñiz realizó un ciclo superior en Automoción. La situación de cada uno es bastante diferente. Mientras Tirado ha trabajado cinco años en el sector de la hostelería, Muñiz nunca ha tenido un contrato como electromecánico, aunque sí ha trabajado como auxiliar de seguridad en unos grandes almacenes. Tirado explica que sólo tiene activas en su tarjeta de demanda ocupaciones relacionadas con su formación. Por su parte, Muñiz, además de actividades relacionadas con su profesión de automoción, demanda empleo en el sector de la seguridad. Han tenido poca suerte desde que están inscritos como demandantes de empleo: «No nos han llamado para ninguna oferta de trabajo todavía». En el caso de Tirado, se inscribió hace seis meses, coincidiendo con la pérdida de su anterior trabajo de empleado de restauración. Muñiz por su parte figura en las listas como parado desde que terminó sus estudios de automoción, el curso pasado. En su caso, al no tener aún el resguardo del título de grado superior, no ha podido postular a una oferta de empleo relacionada con su formación que se gestionaba a través del SAE y que ha tenido constancia por un conocido: «Yo hoy venía para formar parte del proceso de selección de una oferta de electromecánico, pero lo único que me han dicho es que pida cita cuando tenga el resguardo para actualizar mis datos y así poder participar en futuros procesos de selección». Para ellos la formación es muy importante a la hora de encontrar trabajo: «La cualificación siempre ayuda, no es lo mismo buscar trabajo si has estudiado algo o te has formado en una profesión que si no lo has hecho». Por otro lado, plantean que la experiencia también ayuda a la hora de encontrar empleo, aunque no lo es todo. Subrayan que la combinación de formación y experiencia es lo ideal, aunque ésta no siempre es suficiente si ha sido adquirida durante los periodos de prácticas. Plantean que seguir estudiando y ampliar su formación es algo que les pasa por la cabeza para intentar aumentar las posibilidades de conseguir un trabajo. Ambos coinciden en destacar que entre sus planes de formación se encuentran aprender idiomas, sobre todo inglés. Desean encontrar un trabajo pronto, aunque saben que no es fácil en este momento, están decididos a no perder el tiempo ni tampoco la esperanza. ACTUACIÓN DESDE EL SAE. El trabajo de los técnicos de empleo del SAE depende del servicio que desarrolle. Existen diferentes ámbitos de trabajo como la intermediación, el fomento de empleo, servicios centrales, demandas, ofertas, empresas, tramitando subvenciones o realizando orientación laboral. Los técnicos de ofertas son uno de los profesionales del SAE que más interactúan con los usuarios que se encuentran en búsqueda activa de empleo. T. P. M. es uno de estos profesionales, es el encargado de recepcionar las ofertas de empleo y ofrecer a las empresas a los candidatos de acuerdo al perfil que éstas solicitan. Dentro de las bases de datos de cada oficina esta persona elige a los candidatos más adecuados para el puesto de trabajo. Debe hacer un seguimiento sobre la oferta, comunicarla a los seleccionados y registrar si están interesados o no, además de ponerlos en contacto con la empresa. «La ocupación seleccionada por el demandante debe coincidir con la solicitada por la empresa. Es muy importante seleccionar las ocupaciones correctas y con las que el parado pueda competir frente a otros demandantes, además hay que actualizar los datos cada vez que sea necesario», explica el técnico. Añade que también se valora la experiencia y otras capacidades que el desempleado pudiera tener. «Cada persona puede solicitar hasta seis ocupaciones diferentes, por ejemplo una persona puede demandar trabajo como psicólogo y camarero, siempre y cuando demuestre que tiene aptitudes para el puesto», ejemplifica. Tiene claro que la formación aumenta las posibilidades de encontrar trabajo: «A mayor cualificación, mayor posibilidad para la inserción, es la regla de oro para esta búsqueda. Al no haber un número suficiente de ofertas de empleo, la competitividad es mucho mayor. La persona que esté debidamente formada tendrá mayores posibilidades, y eso pasa en todos los campos: en el sanitario, en el hostelero, en el sector servicios... Un buen profesional se mide por su formación y también por su experiencia, pero siempre el nivel de cualificación en un demandante de empleo es fundamental para optar a un empleo, bien para buscar por su cuenta o para hacerlo a través de los sondeos que se realizan a través de las oficinas» ANDALUCÍA ORIENTA. La demanda de empleo por parte de los jóvenes hoy es mucho mayor que antes de la llegada de la crisis. Por esto, en la actualidad, dentro de los colectivos preferentes se está procediendo a la atención de personas jóvenes en situación de desempleo en el marco del Programa Empleo Joven, aprobado para paliar la situación de desempleo que afecta al colectivo y que está teniendo una buena aceptación por parte de las empresas con sede en Andalucía, facilitando la incorporación en el mercado de jóvenes andaluces cualificados. Todas estas actuaciones se pueden consultar a través de la red de unidades de Orientación del Servicio Andaluz de Empleo (Andalucía Orienta) que ofrece un trato individualizado a los usuarios demandantes de empleo que lo soliciten. El orientador de la Red Andalucía Orienta es una persona que intenta, en colaboración y cercanía con la persona que busca empleo, ofrecerle asesoramiento sobre las estrategias que puede seguir para alcanzar su objetivo: elegir una vocación, enfrentarse a los procedimientos propios de la búsqueda de empleo o, entre otros, lograr su inserción laboral. Elena Hornillo es una de las técnicas en orientación laboral del Andalucía Orienta. Entiende que el mercado laboral actual es altamente competitivo, y eso evidencia que para el acceso y mantenimiento de un empleo es importante contar con la cualificación profesional que exige una ocupación concreta. Sin embargo, resalta que es fundamental introducir el concepto de empleabilidad, entendida como la suma de todos los conocimientos y experiencias, pero también de habilidades, actitudes personales fundamentales, como son la iniciativa, la flexibilidad, la capacidad de relacionarse, de adaptarse. Muchos jóvenes que acuden al servicio de orientación carecen de formación y en muchos casos su actitud hacia la formación es quizás lo que se resiente: «Necesitan motivarse para estudiar o continuar estudiando y elegir estudios. Ayudarles a autoconocerse y tomar decisiones desde la orientación, académica y laboral». También plantea que uno de los aspectos que trabajan más a menudo en la orientación profesional son los itinerarios formativos, es decir, asesorar a las personas usuarias en la planificación de un itinerario formativo que les permita conseguir su objetivo profesional y especialmente para aquellas personas que carecen de titulación básica, ya que el mercado laboral actual demanda cada vez más la necesidad de tener una titulación reglada básica. «Lo que valoran las empresas y es importante tener en cuenta a la hora de elaborar el currículo es adaptarlo al puesto de trabajo que se oferta y a lo que la empresa necesita», así lo plantea la orientadora. «Para ello se recomienda, antes de elaborar el currículum, buscar toda la información posible del puesto y la empresa. Según esto, podemos entender que un currículo que muestre a una persona sobrecualificada puede ser negativo para algunos puestos, en estos casos se optaría por otros tipos de currículo diferentes al cronológico como el funcional, donde extraemos de toda nuestra trayectoria profesional aquello que se adapta a lo que la empresa requiere», advierte. En un mercado laboral cambiante como en el que estamos, es muy importante también la formación y actualización a lo largo de toda la vida: «Lo que va a propiciar una mayor polivalencia, adaptación al puesto de trabajo, y por tanto, una mayor empleabilidad en la persona usuaria».

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