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La importancia de tener a Emana: líderes

El Betis ha vuelto. Lo proclamó Mel en mitad de la semana y lo rubrica el 0-1 del Montilivi. De una docena de puntos posibles, el equipo los ha sumado todos, excepto los dos sustraídos en el desvalijamiento de Ponferrada.

el 12 mar 2011 / 21:32 h.

Pese a la lluvia de Sevilla, que es una maravilla, y a la que caía en El Montilivi, la luz de primavera ya deslumbra en la salida del túnel de las cinco derrotas verdiblancas. Entre su procesión por Cataluña y su regreso a Sevilla, el Betis ha dormido líder: aunque un solo punto del Rayo hoy en Vallecas ante el Granada bajaría del liderato provisional a la gente de Mel, lo totalmente seguro es que el Betis saldrá de esta jornada 29 en posición de ascenso: esto es, gracias al nuevo descalabro del Celta en Balaídos, ante el buen equipo que es el Villarreal B... y por supuesto, gracias al tanto de Rubén Castro a orillas del río Oñar.

En la vieja Gerona, cuando la Guerra de la Independencia, y en pleno sitio de las tropas de Napoleón, la gente acabó comiéndose los gatos y perros callejeros. La seriedad del Betis dejó ayer poco más que las raspas del pescado del ascenso que los gerundenses daban ya por casi cocinado.

Era una ocasión ideal para que el equipo de Raúl Agné (que abandona las ruedas de prensa cuando no se admite la lengua catalana) estrechara el cerco sobre un Betis aún no totalmente consolidado. Y en eso apareció Emana...

La jerarquía que mostró el camerunés en El Montilivi, especialmente en el tramo decisivo, despeja dudas. Queda confirmado que la larga convalecencia de Emana fue uno de los cimientos de ese túnel de cinco derrotas en el que se sumergió el Betis: justo en coincidencia casi absoluta con la lesión del africano.

Por supuesto que la presencia de Emana no garantiza un eventual triunfo del Betis ni, en su caso, de la selección de Camerún o de quien haga falta. Pero, sin duda, es mejor tenerlo que no tenerlo. Pasa como con Shaquille O'Neal en su gran época de los Lakers: jugase como jugase, el impacto y la preocupación que el paquidermo de Newark causaba entre los rivales era una ventaja demasiado evidente como para olvidarla. Algo de eso hay en Emana. Mucho de eso hay en el regreso del Betis al ascenso.

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