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La imposible cuadratura del círculo

El PP, entre la promesa de bajar impuestos y una deuda de más de 700 millones de euros

el 04 oct 2011 / 21:47 h.

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En su primera gran decisión económica, el PP se enfrentó a la cuadratura del círculo: cumplir el compromiso de rebajar la presión fiscal, y al mismo tiempo no reducir los ingresos propios porque, de ocurrir esto, se deterioraría aún más la situación económica. Con más de 100 millones pendientes de devolver al Estado, con una deuda viva que asciende a 452 millones de euros  y que puede alcanzar los 700 si se contabilizan facturas pendientes por un importe de 52 millones de euros y un remanente de tesorería negativo –entre 2009 y 2010– de 63,9 millones de euros y con unos servicios municipales que se incrementan año a año, reducir la recaudación es inviable.


El PP no ha podido ni aplicar el modelo fiscal que presentaba año tras año como alegaciones a las ordenanzas. Su reducción tributaria supone un recorte que, aunque el gobierno local no lo cifró ayer, no llega ni a los tres millones de euros sobre un total de más de 390 millones de euros de ingresos propios. De hecho, ni siquiera habrá recorte: la caída se atenuará con las subidas de algunas tasas y sobre todo con una mayor lucha contra el fraude fiscal y con campañas de control de los valores catastrales y de los pagos de los impuestos de actividades económicas y obras.


Fley, como Juan Ignacio Zoido, se da cuatro años para llegar a rebajar la presión fiscal de Sevilla. Pero las cuentas obligan a poner límites que no existían desde la oposición y que sí están en el gobierno: como la imposibilidad de tocar el IBI, principal fuente de ingresos propios de la administración sin que esto afecte a los servicios básicos.


La limitación es tal que el plan de saneamiento, supervisado por la Junta, ya establece un escenario de ingresos propios que no puede revisarse en exceso. Sobre todo, cuando ya habrá que modificarlo ante una situación económica que ha empeorado sensiblemente en los últimos meses.


Y en ese plan de saneamiento hay incógnitas que el Consistorio aún no puede resolver: como la situación de Tussam. Su plan de viabilidad y las últimas medidas aprobadas conllevan inevitablemente un aumento de las transferencias. Más dinero para unas arcas ya en el límite.

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