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La imprevisión se paga en Costa Ballena

Unos 300 vecinos de la urbanización Costa Ballena, ubicada junto a una playa del término municipal de Rota, en Cádiz, cortó ayer por la mañana la carretera A-471 en protesta por las interrupciones en el suministro de agua que vienen sufriendo desde el pasado viernes...

el 16 sep 2009 / 06:58 h.

Unos 300 vecinos de la urbanización Costa Ballena, ubicada junto a una playa del término municipal de Rota, en Cádiz, cortó ayer por la mañana la carretera A-471 en protesta por las interrupciones en el suministro de agua que vienen sufriendo desde el pasado viernes. Por supuesto que no es correcto que expresen su enfado de esa manera, pues se hace sin pedir permiso y termina afectando a otros ciudadanos que poco o nada tienen que ver con su problema, pero si se hace un mínimo ejercicio de empatía, habrá que entender la indignación que deben sentir la mayoría de los afectados por este problema.

El Ayuntamiento calcula que se han visto perjudicadas por la falta de agua en torno a 30.000 personas, muchos de ellos, por cierto, sevillanos que veranean en esta zona de la bahía de Cádiz. Pues bien, el corte en el suministro no se ha producido por alguna avería en las conducciones que trasladan el agua a la urbanización, sino por "el exceso de consumo" de quienes están veraneando en este enclave gaditano.

Hay que agradecerle a las autoridades locales de Rota que hayan dicho con sinceridad lo que está pasando y no hayan querido edulcorar la realidad del problema alegando alguna cuestión técnica que impidiera el suministro. Pero dicho esto, también hay que exigir con rotundidad que se establezcan soluciones a un problema que sólo puede provenir de la monumental falta de previsión de quienes quisieron montar una ciudad turística junto a una playa y no supieron adecuar la oferta de viviendas y los equipamientos necesarios para dar servicio a sus potenciales ocupantes. No es excusable que se haya calculado que, como máximo, vivirían en Costa Ballena 20.000 personas y que, sin embargo, duermen allí 30.000 personas un fin de semana de agosto. No se puede permitir un error de ese calibre, y menos todavía que el problema se siga produciendo todos los veranos. Urgen soluciones, y cuanto antes, mejor.

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