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La industria sevillana del aceite de oliva teme que EEUU restrinja la importación

Las grandes envasadoras están en alerta ante las presiones del ‘lobby’ de California mientras la Junta reclama una defensa a Europa

el 23 oct 2012 / 08:29 h.

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A los obstáculos que los exportadores comienzan a encontrar en EEUU y otros países se une la corta cosecha que se espera para la campaña 2012-13.

Ya era lo que le faltaba al campo sevillano y a su agroindustria. Las alarmas saltaron ayer tanto en la Administración regional como en las empresas después de conocerse que Estados Unidos sopesa una restricción de sus compras de aceite de oliva. Y aunque Sevilla no es la principal provincia productora, sí acoge a las mayores envasadoras del país, así como al líder mundial en las ventas a granel. Estamos hablando de compañías como Grupo Coosur, Migasa o Ybarra, aunque también de todas las cooperativas que exportan bien de manera directa o bien vendiendo sus cosechas a aquellas u otras compañías, como Deóleo -propietaria de Carbonell, la marca española más importante-. No en vano, en torno a la cuarta parte del envasado nacional del oro verde está en manos de capital sevillano.

En los últimos meses, la calidad del aceite español ha sido puesta en cuestión por organismos norteamericanos, una estrategia que tanto desde el sector como desde la Consejería de Agricultura consideran que trata de poner sobre la mesa argumentos que sostengan las limitaciones a las compras, que podrían venir a través de aranceles mayores o directamente con un cupo limitado.

"Confiamos en que se imponga la cordura". Quien habla es Álvaro Guillén, directivo de la empresa Acesur -que tiene en La Española, Coosur y Guillén sus principales marcas- y presidente de la asociación agroalimentaria andaluza Lándaluz. "Estamos expectantes, a ver qué pasa", comenta tras considerar que el runrún que procede del otro lado del Atlántico obedece a una campaña del lobby de productores de California. Éste, explica, está tratando de influir para, dentro de una ley proteccionista, restringir las compras al exterior, pese al rechazo suscitado entre los importadores y las organizaciones alimentarias del país. Y Guillén lo sabe de buena tinta, dado que Acesur cuenta con una delegación comercial en Nueya York, abierta precisamente para entablar negocios directamente con las compañías estadounidenses.

"Es un sinsentido", comenta, al tiempo que argumenta que los olivareros de California apenas aportan el 2% del consumo del país, y el resto, nada más y nada menos que un 98%, se importa. "Al final, sería el consumidor norteamericano el perjudicado", sentencia el también presidente de Lándaluz. No deja de ser un proyecto, pero tanto runrún comienza a escamar en la industria oleícola sevillana. No en vano, ayer en SIAL, la feria internacional alimentaria de París, era un tema de conversación entre las envasadoras allí presentes.

Desde Lándaluz respaldan a la Junta de Andalucía en cuantas iniciativas adopte para frenar las pretensiones del lobby estadounidense. De hecho, el consejero de Agricultura, Luis Planas, hizo ayer referencia a esta cuestión, y admitió que sí, aflora la preocupación, al ser EEUU uno de los principales mercados del aceite de oliva regional, y donde, además, existen más perspectivas de crecimiento.

En su opinión, la Unión Europea debe liderar la defensa del oro verde comunitario ante informes y campañas que "ponen en tela de juicio estándares europeos" y ante los que, en cualquier caso, la comunidad andaluza "no se va a plegar".

Planas encuadró esta estrategia en una batalla comercial, y recordó que hay países interesados en ella debido a que están incrementado sus plantaciones olivareras. Limitar las compras al exterior sería, en su opinión, incompatible con las reglas de la Organización Mundial del Comercio. "Está absolutamente prohibido", zanjó.

Y los datos. Las exportaciones de aceites (sobre todo de oliva) a Estados Unidos desde Sevilla sumaron el año pasado 74,15 millones de euros, cifra que podría superarse holgadamente en 2012 dado que, hasta agosto, ascendía a 58,55 millones, según las Cámaras de Comercio. El importe para Andalucía el pasado ejercicio fue de 109,62 millones.

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