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La inesperada crisis del Barça

Nadie dijo que sería fácil, como recordó el entrenador barcelonista Josep Guardiola después de perder en el Calderón (4-3), pero tampoco que su equipo liquidaría en tres semanas el botín acumulado, en una demostración del histórico carácter ciclotímico del equipo barcelonista.

el 15 sep 2009 / 23:27 h.

Nadie dijo que sería fácil, como recordó el entrenador barcelonista Josep Guardiola después de perder en el Calderón (4-3), pero tampoco que su equipo liquidaría en tres semanas el botín acumulado, en una demostración del histórico carácter ciclotímico del equipo barcelonista.

De 12 puntos de ventaja a 4, de encajar 16 goles en 22 partidos a ceder 8 en los 3 últimos. Nervios en la portería y en la defensa, falta de ideas en la medular, una delantera que aguanta sin el brillo de antaño y la lesión de Iniesta.

Cuando mejor pintaban las cosas, el Barça se ha ido desmoronando, sin una explicación lógica. Igual que en el pasado resolvía los partidos sin apenas esfuerzo, ahora debe realizar esfuerzos titánicos para no perder y en los dos últimos encuentros no lo ha conseguido.

Lo que empezó con un empate prometedor en el Ruiz de Lopera, después de equilibrar un 2-0 en el minuto 25, se transformó en una sorprendente derrota ante el colista Espanyol (1-2), en un partido en el que el Barça jugó con 10 durante más de la mitad del choque.

Sin embargo, la derrota en el Calderón no admite paliativos. El Barça dominó por 0-2 y por 2-3 a 13 minutos del final y se dejó ir con errores individuales de bulto.

Valdés no estuvo acertado en el primer gol de Forlán, Márquez erró en el 2-2 de Agüero, el 3-3 fue de penalti y en el 4-3 ni Alves ni Puyol anduvieron finos. Demasiados errores individuales, como los que también protagonizaron los delanteros: en especial Samuel Eto'o y Eidur Gudjohnsen, demasiados errores para salir a flote.

Johan Cruyff recordaba ayer en su habitual homilía en 'El Periódico' que "el fútbol es un juego de fallos", en el que "todo el mundo tiene el derecho a cometer algunos". El problema del Barça es que ha acumulado prácticamente todos sus errores en unas pocas semanas. El vestuario admite su cuota de culpa. "La culpa es nuestra", dice Xavi Hernández. "Estamos en un bache", admite Alves. "Ha sido un golpe duro", indica Márquez. "El equipo está tocado", conviene Puyol.

Pero es que incluso Guardiola parece haber perdido clarividencia en los últimos envites. Se vio en Lyon, con la presencia de Puyol como lateral izquierdo en sustitución del lesionado Eric Abidal, o frente al Espanyol, cuando sustituyó a Samuel Eto'o a pesar de que el equipo necesitaba gol, y también en el Calderón, cuando no varió su estrategia a pesar de la voracidad del rival.

Históricamente el Barça ha sobrevivido a base de buen fútbol. Es el equipo azulgrana un equipo que sólo gana cuando juega bien, por eso necesita reubicarse, y no confiar en partidos jugados a la ruleta rusa, como el vivido ante el Atlético de Madrid. Guardiola tiene la receta: "Se trata de levantarnos y reencontrarnos con nosotros mismos". Para ello su equipo deberá olvidarse del pasado, de la Liga perdida hace un par de años con todo a su favor.

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