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La inocencia de aquel mendigo 'lazarillo'

En el Lazarillo de Tormes crujían las tablas de aquel salón viejo y cascado de la Castilla del siglo XVI. Caminaba, oscura e ingobernable, el hambre de esquina a esquina.

el 31 oct 2009 / 23:28 h.

El Sevilla impuso su calidad en Xerez

Y aquel zagalón con rostro oscurecido por la tizne y el carbón vagaba sin rumbo en busca de un mendrugo de pan y una mohosa porción de queso. La novela picaresca, que bebió de la fuente del Asno de oro, representa fielmente el paisaje de la Primera División.

El Xerez es, con el síndrome de Diógenes, aquel mendigo lazarillo enfermo de raquitismo, y el Sevilla, recolector de éxitos y altanero en el teatro, representa la escenografía de las estrellas.

Gana, plantea una propuesta, nudo y desenlace y hasta convence. Es aquel soberbio personaje de La invasión de los ultracuerpos, película de Philip Kaufman, que recoge la flor errante.

El Xerez fue ese extraterrestre que busca su tesoro por el escenario equivocado. Un remake de propósitos y una combinación de extrañas sensaciones. Jiménez ha madurado hasta el punto de controlar aquello que fluye fruto de la improvisación.

Apagó a Ziganda. O supo electrocutar al navarro cuando organizaba su circuito eléctrico en los albores de una noche plácida y gozosamente aburrida. Y el plantel azulino agonizó lento, ante la parsimonia de aquel verdugo que a última hora regala el perdón.

El Sevilla no gobierna la Liga, ni es su propósito inicial, aunque no concede ni el más mínimo crédito a una oposición entregada al feroz trinomio de poder. Y el lazarillo fue perdiendo el aliento en un mapa con cuatro puntos cardinales.

El conjunto de Nervión controla el norte, el sur, el este y el oeste de las coordenadas de la Liga. Es su nuevo estilo. Su nueva ideología. Y mientras el mendigo imploraba árnica con la hipocresía de aquel hidalgo caballero del Lazarillo, Luis Fabiano ejecutó la sentencia.

En silencio y con la sensación de apagar la última luz del rival, aquel hermano desconocido y hambriento en la batalla.

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