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La intervención de Iñigo Vicente, de la Fundación Heliópolis, en la Junta de Accionistas

Pide unidad entre el beticismo. "Venimos de lejos… y aún debemos andar mucho más lejos, hacia el objetivo compartido y explicitado el 15J: Un Betis de los béticos".

el 21 nov 2013 / 20:36 h.

Presidente, miembros del Consejo, señores y señoras accionistas del Real Betis Balompié: Mi nombre es Iñigo Vicente, soy titular de 15 acciones, 2 de ellas adquiridas en 1992., mi presencia en esta Junta es porque soy uno de los integrantes de la Comisión Ejecutiva de la Fundación Heliópolis, cuyo sentir voy a intentar transmitir en mi intervención. Hace 4 años, la gran manifestación del 15J congregó a 65.000 almas béticas en torno a un lema: “Yo voy”. El beticismo fué en masa por la dignidad y el futuro del club, para recordar que los béticos son el único patrimonio del Betis, para exigir un cambio profundo que nos encaminase hacia el Betis que el beticismo merece, para reclamar un Betis de los béticos, con los béticos y para los béticos, para decir que somos mucho más que un negocio, para recuperar el Betis de siempre y la alegría de ser béticos… Antes y después de aquello ha habido muchos béticos que, en torno a las denominadas Plataformas, se han comprometido y han actuado en el ámbito económico, jurídico, administrativo, social y societario, en base a tres principios: Contribuir a la recuperación de la dignidad y estabilidad institucional del club. Contribuir a que se produjese un cambio en su administración y gestión para caminar hacia el Betis que los béticos merecen en lo social, institucional, económico, empresarial, de imagen y deportivo. Y contribuir a que se considere al Betis como mucho más que una empresa, como una creación colectiva y centenaria de los béticos. Hoy celebramos la Junta de Accionistas, máximo ámbito de decisión de la entidad. Y conviene hoy justamente hacer un ejercicio de perspectiva. Venimos de lejos… y aún debemos andar mucho más lejos, hacia el objetivo compartido y explicitado el 15J: Un Betis de los béticos. La Junta de hoy no es sino una etapa más del camino, no perdamos ese enfoque. Y mantengamos también la perpectiva al analizar el contexto: En esa mesa presidencial se sientan béticos, juristas y profesionales, no un busto de bronce, ni administradores desleales. No dejemos de recordar eso, ni olvidemos en ningún momento que la situación actual de administración y gestión del Real Betis Balompié SAD es por su propia definición una situación provisional, originada por las actuaciones jurídicas impulsadas desde las Plataformas contra actuaciones presuntamente delictivas de los anteriores administradores, algunos en esta sala, -que habían vaciado al club patrimonial, económica, social e institucionalmente- y que ha dado lugar a las actuales medidas cautelares. Tengamos pues perspectiva, para desde la misma hacer un triple ejercicio de responsabilidad: Un ejercicio de responsabilidad por parte del conjunto de accionistas, para reafirmar nuestra plena disposición a seguir contribuyendo a la estabilidad institucional del club, más aún en una delicada situación deportiva, poniendo muy en valor el complicado papel del Consejo en esta situación de provisionalidad y plazos inciertos, su honestidad y dedicación, y los pasos que se han dado para mejorar la imagen del club, propiciar su saneamiento económico, presentando unas Cuentas Anuales que hay que valorar de forma muy positiva, y depurar las responsabilidades de los administradores anteriores. Un ejercicio de responsabilidad por parte del Consejo, reforzando aún más el concepto de Responsabilidad Social Corporativa como principio orientador de administración (buen gobierno, transparencia, orientación hacia accionistas y abonados,etc), visualizando el Betis como mucho más que una empresa, y sabiendo construir su proyecto de gestión con el conjunto del beticismo –y no me refiero a los integrantes de las Plataformas, sino justamente a los miles de béticos “anónimos”- aprovechando el inmenso capital de profesionalidad, capacidad e implicación que aquellos pueden aportar para hacer un Betis “con alma”. Y, finalmente, un ejercicio de responsabilidad colectivo para definir un Proyecto de Betis en un futuro más allá de las medidas cautelares, así como para implicarse en el mismo y en el proceso de tránsito hacia el Betis de los béticos. Porque llegará el día en que nuevamente los béticos deban decir, como dijeron entonces, “Yo voy, Betis… por tu dignidad y tu futuro. Voy porque nosotros, nosotras, somos el Betis. Voy porque quiero recuperar el Betis de mi infancia, el de los que fueron, son y serán, el Betis mágico, diferente, extraordinario, el Betis del manquepierda y del mucho Betis, el Betis que es mucho más que un sentimiento, que un escudo o una bandera, y por supuesto mucho más que un negocio o una empresa…” Venimos de lejos… y aún debemos andar mucho más lejos. No perdamos la perspectiva ni dejemos de caminar juntos. Reitero: No dejemos de seguir caminando juntos. Y aunque tengamos tropiezos e incluso caídas, alcémonos una y otra vez, porque en eso consiste justamente esa irrepetible filosofía de las trece barras que todos hemos “mamao”, esa filosofía que en años duros, de carencias y emigración en lo social, de campos de Tercera en lo deportivo, convertimos en grito de guerra: “¡Viva el Betis manquepierda!”.

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