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La inundación continúa acechando a los vecinos de Lora del Río

Empiezan a limpiar pero temen que el río vuelva a crecer.

el 05 mar 2010 / 21:14 h.

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Agua. El Guadalquivir llegaba ayer a las primeras casas de residencial Virgen de Setefilla.

Cuando parecía que la pesadilla había terminado, de nuevo las aguas del río vuelven a acercarse hasta sus casas en una nueva subida que vuelve a poner en peligro, por un lado, la estabilidad de sus viviendas y, por otro, los enseres que siguen allí. Las últimas precipitaciones han provocado que los embalses continúen aliviando el agua que insiste en seguir "conviviendo" con los residentes de las riberas.

Son muchas las familias que han vuelto a sus hogares, pero una vez instaladas la incertidumbre nuevamente se ha apoderado de sus estados de ánimo, sobre todo en la madrugada del jueves al viernes: "estoy desde las cuatro de la madrugada trabajando para que el agua en caso de que vuelva a entrar en mi casa, haga el menor daño posible, porque ya la pasada semana hizo bastante, como la cocina que había puesto totalmente nueva días antes y está ahora echa polvo", señala Antonio Rodríguez, propietario de la primera vivienda del residencial Virgen de Setefilla, que junto a su familia ha tomado la firme decisión de marcharse de su casa hasta que todo pase: "he alquilado un piso porque así no se puede estar. Dejamos nuestra casa con mucha tristeza hasta que pasen estos meses", afirma.

José Castellanos vive en la avenida del Castillo, otra de las zonas anegadas y le había tocado vivir alguna que otra riada hace algunos años debido a que el río siempre alcanza esta avenida loreña. "Esta vez he tenido que levantar mi casa entera salvo la cocina que va atornillada. Es algo que no deseo a nadie, porque cuando ves que en tu situación también se encuentran muchas personas, resulta muy desagradable y todavía más cuando las viviendas de tu cuñado, hijo y suegra también están inundadas". José y su familia ya han realizado diversas labores de limpieza en su casa, "pero ha habido un momento en el que hemos tenido que parar porque las previsiones hablan de una nueva subida del río".

Juan Barrios, uno de los propietarios de un concesionario de venta y reparación de coches en la avenida del Castillo, explica que se vieron obligados a cerrar las puertas de su negocio cuando llegó el agua, "la situación la llevamos fatal, muy mal porque esto ya es demasiado. Tuvimos el otro día que sacar los coches, poniéndolo todo en alto para que el agua no le alcanzara, pero aún así hemos sufrido pérdidas importantes como maquinaria instalada en el suelo y otros utensilios propios del taller. Las pérdidas pueden haber alcanzado en torno a los 12.000 euros".

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