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La investigación del robo de droga en la Jefatura enfrenta a los grupos policiales

Los agentes imputados por su relación con narcos de hachís dicen ser víctimas de "una operación de acoso y derribo" desde que ayudaron a aclarar el robo de 150 kilos de cocaína de la Jefatura

el 26 nov 2009 / 21:34 h.

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El policía imputado fue trasladado el martes para declarar en el juzgado por agentes de Asuntos Internos

Las durísimas acusaciones vertidas ayer por los policías imputados en la última investigación por un posible robo de droga en las dependencias de la Jefatura dejan clara una guerra abierta entre los grupos antidroga de Sevilla. Agentes del Grupo VII, dedicado a la lucha contra el mediano tráfico de droga, dijeron a la prensa sentirse víctimas de una operación de "acoso y derribo" tras haber colaborado con Asuntos Internos en la investigación del robo de 150 kilos de cocaína de los calabozos policiales, descubierto en junio de 2008. Dos policías del grupo están imputados y se investiga al resto, por favorecer a los traficantes detenidos en enero con el mayor alijo de hachís incautado en Sevilla, 11 toneladas. Parte de esa droga fue hallada este mes en casa del socio de uno de los policías, quien dice que no sabe cómo la consiguió.

Los agentes del Grupo VII dicen que los "acosan" porque, teniendo pocos medios y dedicándose a cantidades de droga menores, sus buenos resultados "dejan en evidencia" a los grupos antidroga de la Udyco, más especializados y mejor dotados, porque ellos logran mayores alijos "al estar día y noche trabajando en la calle". Por eso, aseguran, sus compañeros de la Udyco empezaron a difundir el "rumor de que pagábamos a confidentes con droga". Esta acusación pública hacia la Udyco, en sí misma, es una muestra de enfrentamiento inédita en la Policía sevillana.

Pero los agentes fueron más allá y dijeron que, dado que esta fructífera labor en la calle les ha dotado de una red de confidente, Asuntos Internos acudió a ellos para investigar el robo de los 150 kilos de cocaína, en el que la Udyco fue sospechosa desde el principio, y a raíz de ahí sus compañeros los acusaron de "chivatos". "Asuntos Internos nos pedía el dato que necesitaba y nosotros lo conseguíamos y se lo dábamos". En esa investigación acabó detenido un ex policía acusado del robo de droga, pero también imputados tres jefes de la Udyco por, supuestamente, no dar al juzgado toda la información que tenían del robo. El máximo responsable de la Udyco fue relevado de su cargo, auque los dos jefes de grupo sí siguen en sus puestos.

Tras todo esto, los agentes del Grupo VII afirman que la unidad ha quedado prácticamente desmantelada. No sólo por la imputación de un policía y del jefe, y por el secreto a voces de que todos los demás son también sospechosos y están siendo investigados, sino porque los despachos del grupo han sido registrados y se han llevado "hasta los ordenadores. Hoy nos iban a poner dos nuevos para poder trabajar", decían ayer. El policía Sergio O. está imputado por el juzgado por tráfico de drogas tras incautársele el hachís a su socio, con quien tenía una tienda de nutrición deportiva de la que se desvinculó hace un mes al saber que el socio "no era una persona limpia". El jefe del grupo fue imputado por Asuntos Internos como responsable de la custodia de la droga supuestamente robada. El socio del policía fue arrestado el miércoles y quedó libre con cargos.

Los sindicatos añaden otro dato preocupante: que tras las detenciones, el temor a trabajar en la lucha antidroga es tal que los que están dentro quieren salir y los que están fuera no quieren entrar. "Se sabe que los teléfonos de los traficantes están pinchados y la gente tiene miedo a que algún confidente los mencione o diga que les han hecho un favor, porque aunque sea mentira puedes acabar detenido", explican los sindicatos. "Esto le está haciendo un daño irreparable a la Policía y así no se puede trabajar", asegura Manuel Espino, del SUP, que reclama la presunción de inocencia.

Los policías creen que el ingente trabajo que realizan en la calle ha sido un arma de doble filo, porque les ha permitido tener "confidentes como herramienta" para saber cuándo llegan los alijos y dónde decomisarlos, pero "nos ha terminado perjudicando, ya que al final terminan sabiendo quiénes somos y recurren a nosotros para pedirnos favores, que es lo que ha pasado en esta película". Los agentes explicaron que los investigadores tienen una conversación en la que los narcos preguntan por un agente, pero aseguran que "nunca en la vida hemos pasado información". Además, lamentan que la Jefatura haya dado credibilidad a los "rumores" propagados por uno de los detenidos por las 11 toneladas de hachís, Benjamín R.R., que está en prisión: "Supimos que va diciendo que nos quedamos con 1.000 kilos e informamos a Asuntos Internos", dicen, a quien acusan de "actuar con malicia".

Los policías afirman que contra ellos hay "pruebas falsas" y que la investigación por el supuesto robo de hachís "es de una falta de rigor impresionante" y han podido desmontar las acusaciones con documentación que ayer mostraron a la prensa. Por ejemplo, dieron datos sobre los supuestos anabolizantes que tenía Sergio O., que son legales.

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