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La izquierda desunida y alternativa que provoca rechazo

Para aquéllos que aún se sorprendan y escandalicen por las evoluciones o, mejor dicho, "numeritos" que protagonizan algunos destacados dirigentes de IU, conviene no perder de vista las últimas declaraciones de su coordinador en Andalucía, Diego Valderas. En Huelva, anunció que su formación "ocupará con...

el 16 sep 2009 / 08:36 h.

Para aquéllos que aún se sorprendan y escandalicen por las evoluciones o, mejor dicho, "numeritos" que protagonizan algunos destacados dirigentes de IU, conviene no perder de vista las últimas declaraciones de su coordinador en Andalucía, Diego Valderas. En Huelva, anunció que su formación "ocupará con propuestas el espacio de la izquierda alternativa". Se refería así a ese amplio margen que, a su juicio, están dejando los socialistas en su pelea con el PP por conquistar el territorio político que ocupa la derecha.

En coherencia, por tanto, con este planteamiento puede que quepan a partir ahora en su estrategia actuaciones totalmente dispares entre sí. De este modo, puede valer, en consonancia con este criterio, la sensata y lógica reclamación que vienen haciendo al Gobierno andaluz para que cumpla su promesa en relación a la renta básica para los más necesitados con las actuaciones radicales y prácticamente antisistema que ejecutan algunos de los suyos. Es perfectamente compatible, igualmente, una sincera apuesta por sacar adelante importantes leyes locales que ayuden a los ayuntamientos con la arremetida más dura posible contra las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El camino contrario a la credibilidad.

Esa dualidad en su comportamiento ofrece una imagen bien distinta de la que proyectaron anteriormente, por ejemplo, cuando jugaron un papel clave en el proceso de elaboración y aprobación del nuevo Estatuto de Andalucía, con aportaciones certeras y netamente de izquierdas que, por cierto, más tarde, no supieron o no pudieron poner en valor ante la sociedad andaluza en su justa medida. El camino a la radicalidad en el que se sienten cómodamente situados les lleva a propiciar y aplaudir gestos absolutamente antidemocráticos más propios de otros sitios en los que las pistolas y las bombas dejan a un lado los argumentos políticos.

Que la ocupación de toda una redacción de un medio de comunicación como ocurrió con Canal Sur Televisión, coaccionando a los periodistas para que se entrevistara a determinado señor, se saldara sin la debida condena, al menos, por parte de aquéllos que presumen de ser respetuosos y fervorosos defensores de la libertad de expresión, coincide plenamente con la nueva etapa en la que nos encontramos.

Escenas que descalifican a las que las propician.

Pero por si fuera poco este detalle, ahí está el "paseíllo" protagonizado por ese mismo personaje en pleno hemiciclo, con cartel incluido, una charlotada directamente ligada a la rotunda frase del mismo Valderas denunciando que en Andalucía es "donde más paro hay y en donde nos dan más palos". No estamos ante gestos aislados. Hay un perfecto equilibrio y con un acertado reparto de papeles.

Todo ello sin reparar en que estos radicalismos son los que más resaltan la vertiente inútil y marginal de una izquierda que se requiere ahora más que nunca, dado los difíciles tiempos que vivimos, con la cabeza fría y ofreciendo discursos y propuestas serenas, solventes y sólidas. Esa tendencia, que siempre cuenta con el favor de la derecha, tal vez sea el principal cáncer que tenga nuestra izquierda.

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