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La joven francesa juzgada en Irán admite haber redactado un informe para su país

La ciudadana francesa Clotilde Reiss, acusada de espionaje por Irán, admitió hoy que envió un informe a la embajada de su país en Teherán.

el 16 sep 2009 / 06:54 h.

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La ciudadana francesa Clotilde Reiss, acusada de espionaje por Irán, admitió hoy que envió un informe a la embajada de su país en Teherán sobre los disturbios pos electorales que se produjeron en la ciudad iraní de Isfahan, aseguró la agencia oficial de noticias local Irna.

Según la fuente, la joven, de 24 años, confesó haber redactado un trabajo que envió "al responsable del Instituto de Investigaciones galo en Irán, que depende del servicio cultural de la embajada francesa", y pidió perdón por haberlo hecho.

En su comparecencia ante el tribunal revolucionario que la juzga que su participación en las protestas tras la polémica reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, la joven también afirmó que sólo tomó parte en esos actos por "razones personales", según Irna.

"Los motivos de mi participación en las manifestaciones fueron personales. Acepto que fue un error y pido perdón a la nación iraní y a la corte. Espero que me perdonen", agregó.

Reiss, profesora de francés en la universidad de Isfahan, fue detenida el pasado 1 de julio en el aeropuerto internacional de Teherán cuando se disponía a abandonar el país.

En la vista celebrada hoy, la segunda desde que hace una semana comenzara el juicio, también compareció la ciudadana iraní Nazak Afshar, empleada local de la embajada gala en la capital de Irán.

Según Irna, Afshar confesó durante la vista que la legación diplomática instruyó a la plantilla para que dieran "cobijo a los manifestantes" si era necesario.

Igualmente compareció ante el tribunal revolucionario iraní, que juzga a más de un centenar de personas acusadas de instigar y participar en las protestas, un empleado local de la embajada del Reino Unido en Teherán acusado de conspiración y espionaje.

La presencia de Hosein Rasam en el banquillo de los acusados ha sido calificada de "completamente inaceptable" por el Gobierno británico.

Según Irna, Resam confesó durante la vista que, por orden de la legación, la plantilla de la embajada estuvo presente en las manifestaciones de protesta que estallaron tras la controvertida reelección de Ahmadineyad.

Rasam, adscrito a la oficina de asuntos políticos, fue arrestado el pasado mes de junio junto a otros ocho compañeros de trabajo, aunque estos últimos fueron liberados.

Las autoridades iraníes han acusado a Occidente, y en especial a EEUU, Alemania, Francia y el Reino Unido de agitar las protestas para propiciar con ello lo que denominan una "revolución de terciopelo".

La oposición iraní calificó de fraudulentos los resultados de los comicios presidenciales del pasado 12 de junio.

En los disturbios pos electorales murieron alrededor de treinta personas -según cifras oficiales- y miles fueron detenidas.

Las manifestaciones convocadas por el candidato reformista Mir Hosein Musavi fueron reprimidas con dureza por la Policía con un resultado de al menos 20 muertos y miles de detenidos, según los datos oficiales.

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