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La juez Murillo sobre la indiferencia de 'Txapote' ante una víctima: "`Encima se ríen estos cabrones!"

El etarra que pidió "solucionar" el conflicto guarda silencio en  presencia del exjefe militar, que desafía a la presidenta del  tribunal.

el 02 nov 2011 / 11:25 h.

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La juez de la Audiencia Nacional Angela Murillo ha criticado  durante un juicio la indiferencia del exjefe militar de ETA,  Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', ante el testimonio de la  viuda del concejal de UPN en Leitza (Navarra), José Javier Múgica,  que fue asesinado el 14 de julio de 2001 después de que le colocaran  una bomba lapa en su furgoneta. "`Pobre mujer! `Y encima se ríen  estos cabrones!", ha dicho.  

El comentario, que ha sido recogido por los micrófonos de la sala  de vistas, se ha producido al término de la declaración como testigo  de la viuda de Múgica, Adoración Zubeldia, que ha relatado entre  lágrimas cómo se produjo el atentado. "Salí al balcón y lo vi en una  esquina, lo vi que estaba contra un arbusto y que se estaba quemando  a la vez que la furgoneta", ha declarado.  

Tras considerar "una desgracia" que todavía se encuentre bajo  "tratamiento" por las consecuencias que le ha dejado el atentado, ha  explicado que su marido recibió "amenazas" antes de ser asesinado e  incluso le dibujaron "pintadas con una diana" en la tienda de  fotografía que regentaba, en la que además le entraron a robar.  

"Nos quemaron la furgoneta, fue una pista de que ellos no querían  que trabajásemos allí en el pueblo", ha añadido en otro punto de su  intervención, en la que ha asegurado que su hijo podría haber sido  víctima del atentado porque cogía el vehículo "muchas veces para ir a  trabajar".

'TXAPOTE', IMPASIBLE

'Txapote', que ha contemplado el testimonio de la víctima sin  realizar ningún gesto, y dos de sus compañeros de banquillo --los  miembros del 'comando Argala' Andoni Otegi y Oscar Celarain--, se han  negado a obedecer a la presidenta del tribunal, Angela Murillo, y ni  siquiera se han puesto en pie para decir que no iban a participar en  el procedimiento, en el que se enfrentan a penas de entre 38 y 48  años de cárcel.  

El exdirigente etarra, que lucía una camiseta del 'Ibilaldia  Galdakao', una iniciativa en defensa del euskera, se ha limitado a  señalar en esta lengua y en tono desafiante que no iba a "participar  en el juicio". "He dicho todo lo que tenía que decir", ha añadido  después.  

Otegi ha guardado silencio a pesar de que el pasado jueves aseguró  en otro juicio que se vivían "tiempos en los que esto se tiene que  solucionar". Tanto él como Celarain han imitado a 'Txapote' y, sin  levantarse de la silla que ocupaban, se han negado a contestar las  preguntas del fiscal Carlos Bautista y del resto de partes.

"DA IGUAL, QUEDESE SENTADITO"

Al tercer interrogatorio, Murillo ha desistido y ha señalado a  Celarain:  "Da igual, quédese sentadito, pero primero va a escuchar  lo que yo le voy a decir". Poco después, ha pedido a las Fuerzas de  Seguridad que les cambiaran de sitio para que dejaran de hablar entre  ellos.   

El único acusado que ha declarado ha sido Juan Carlos Besance, que  ha señalado a preguntas de su defensa que las declaraciones  autoincriminatorias que realizó ante la Guardia Civil fueron  realizadas bajo "torturas". "El primer día de la detención me  pusieron la bolsa varias veces. Me ponían gomaespuma con un antifaz y  me obligaban a hacer flexiones", ha dicho.  

Los cuatro acusados se enfrentan a penas de entre 38 y 48 años de  cárcel por un delito de asesinato terrorista, otro de tenencia y  utilización de explosivos y un tercero de pertenencia a banda armada,  por el que los tres primeros han sido ya condenados. El asesinato de  José Javier Múgica, edil de UPN en Leitza (Navarra), se produjo el 14  de julio de 2001.  

'Txapote' ha sido condenado a cientos de años de cárcel por los  asesinatos, entre otros, de Miguel Angel Blanco y Gregorio Ordóñez.  Otegi y Celarain, por su parte, cumplen penas de 18 años de cárcel  por el atentado de Marbella, 12 años y medio por estragos intentados  y depósito de armas y otros ocho años en Francia por integración en  banda armada y tenencia de armas y explosivos.

PINTADAS POR LOS PRESOS

Para acabar con la vida del concejal, Otegi y Celarain colocaron  una bomba lapa que contenía tres kilos de dinamita en los bajos de su  vehículo, mientras Besance les esperaba en otro coche para emprender  la fuga. Cuando a las 9.45 horas, Múgica arrancó su vehículo, que se  encontraba en el número 30 de la calle Amazabal de Leitza, la carga  estalló y acabó con la vida del edil prácticamente en el acto.  

El atentado fue reivindicado por ETA mediante un comunicado  remitido el 26 de julio de 2001 al diario 'Gara'. En diciembre de  1999 aparecieron en Leitza varias pintadas contra el PP y UPN por la  situación de los presos y un dibujo que mostraba las siglas del  segundo partido dentro de un círculo cruzado por un aspa, a modo de  punto de mira.

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