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La juez ordena identificar a los enfermeros que atendieron al indigente polaco fallecido

Ha dado orden a la Policía de identificar a los enfermeros, tras lo que podrían ser llamados a declarar en sede judicial.

el 17 sep 2014 / 14:12 h.

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La juez de Instrucción número 5 de Sevilla ha ordenado a la  Policía que identifique a los enfermeros que atendieron en el  Hospital Virgen del Rocío a Piotr Piskozub, el joven polaco que  falleció el día 2 de octubre de 2013 en el centro de acogida  municipal después de haber sido dado de alta en el referido centro  hospitalario. Así, fuentes del caso han informado a Europa Press de que la  magistrada, mediante una resolución dictada la pasada semana, ha dado  orden a la Policía de identificar a los enfermeros que atendieron en  la Sala de Triaje al joven indigente polaco, tras lo que podrían ser  llamados a declarar en sede judicial. La juez instructora, cabe recordarlo, ha imputado a los tres  médicos que atendieron a Piotr y los ha citado a declarar a lo largo  del próximo mes de octubre, mes en el que también ha fijado la  testifical de un cuarto facultativo. La imputación de estos tres médicos del Virgen del Rocío se ha  producido después de que los forenses concluyeran en un informe  elevado al Juzgado que Piotr, que medía 1,85 centímetros y pesaba 45  kilogramos, no recibió en el centro hospitalario el tratamiento  adecuado a la "desnutrición severa" y a la "delgadez extrema" que  presentaba. El informe forense argumenta que lo "preceptivo" era la  hospitalización de la víctima para "tratar de manera específica la  malnutrición, corregir las carencias, suprimir las anomalías  metabólicas e iniciar la alimentación", y, en segundo lugar, para  "realizar las pruebas complementarias pertinentes para diagnosticar  las posibles situaciones que puedan originar una malnutrición  secundaria, ya que es esta la más frecuente en los adultos". EL INFORME DEL HOSPITAL En su día, el Hospital emitió un informe en el que relató que el  joven polaco ingresó a las 00,29 horas y "fue inmediatamente  valorado" en la Sala de Triaje por el profesional de enfermería  asignado, quien, como es habitual, lo interrogó sobre el motivo de su  consulta y las molestias que tuviera. No obstante, y según el centro hospitalario, el facultativo "no  obtuvo ninguna demanda asistencial, sino quejas vagas respecto del  abandono sufrido por su grupo de amigos", de manera que "en esas  condiciones" el profesional "identificó el motivo de consulta como  probable problemática social", asignando al paciente a una consulta  donde se encontraba de guardia el facultativo interno residente de  segundo año en medicina interna. Este exploró al joven polaco, que "se encontraba consciente y  orientado en espacio, tiempo y lugar" y que indicó al facultativo "su  nombre, procedencia y que vivía en la calle, que no ingería alimentos  y que bebía alcohol", pero "no expresó sintomatología alguna que  orientara a problema orgánico", pues "lo único que refería es que  deseaba comer y dormir bajo techo". A ello se suma que "presentaba aceptable estado general, estaba  consciente, orientado y colaborador, sin fiebre", mientras que sólo  presentaba una herida superficial en la rodilla izquierda, aunque  dijo que ésta "no le suponía problema y que no experimentaba dolor". SOLO UNA HERIDA EN LA RODILLA    "En esas condiciones, dado que el paciente no tenía queja somática  alguna, ni presentaba signos de proceso en curso que requiriera  atención urgente, y estando plenamente convencido que su problema  fundamental era social", el facultativo consultó con dos médicos  adjuntos del servicio de Urgencias "para solicitar asesoramiento  sobre los recursos sociales a ofertar a esta persona y el manejo de  la herida apreciada en su rodilla izquierda, a pesar de que no se  quejaba de ella". Los médicos adjuntos "tuvieron oportunidad de hablar" con el joven  "y conocer de sus manifestaciones en el sentido de no requerir  atención médica", y de hecho "al tratar de inspeccionar la herida de  la rodilla", el paciente "se enfadó insistiendo en que no tenía  problemas con esa lesión y que sólo requería alimentos y cobijo". En relación a su estado físico, todos los profesionales sanitarios  que intervinieron "manifiestan que estaba delgado, pero no  caquéctico, con peso apreciable superior a los 30 kilos", por lo que  "se concluyó que se trataba de un problema de ámbito social y que lo  más acertado en ese momento era, siguiendo el protocolo establecido,  ponerse en contacto" con la Unidad Municipal de Emergencias Sociales  y Exclusión Social (Umies). EL ALTA   Posteriormente, el joven polaco se trasladó a la sala de espera y,  más tarde, fue trasladado por personal de Umies al centro de atención  municipal, pues "no precisaba de transporte sanitario, ya que  deambulaba sin dificultad", siendo dado de alta a las 2,06 horas del  2 de octubre.

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