Economía

La juez se marcha de un Mercantil de Sevilla colapsado

Se queda sin titular y sólo con la magistrada de apoyo

el 15 feb 2010 / 21:42 h.

"Como si fuera un hospital con la sala de operaciones repleta de pacientes pero sin cirujano". Así describen fuentes jurídicas el colapso que reina en el Juzgado Mercantil número 1 de Sevilla, ahora sin juez titular tras dejarlo María Teresa Vázquez, quien ha pasado recientemente a la Audiencia Provincial de Cáceres.

Su actividad ha sido asumida por la magistrada de apoyo que le pusieron a la juez el pasado verano, Ana Rosa Curra Rojo, y con Juana Gálvez -la ex secretaria del Juzgado de lo Penal número 1 de Sevilla, cuyo titular era Rafael Tirado- como secretaria.
Las fuentes precisaron que si ya de por sí la situación de ese juzgado era caótica, el cúmulo de expedientes de concursos de acreedores (suspensiones de pagos), la ausencia de juez titular y "una rutinaria y próxima inspección" del Consejo General del Poder Judicial, que obliga a preparar documentación detallada y "ralentiza" el trabajo, "han empeorado" la situación.

La denuncia ya es vieja. Desde 2008 es idéntica debido al aluvión de firmas, sobre todo del ladrillo y de sectores vinculados, abocadas a la quiebra por el pinchazo inmobiliario y la larga crisis económica.

Demoras. Tanto, explican, que se ponen citas para audiencias previas a finales de 2010 o principios del año que viene, una parálisis que, agregan, dificulta encontrar vías para rescatar las empresas que han declarado concurso de acreedores. Al final, el juzgado no es una sala de curas, sino un mero tanatorio, lamentan.

Se quejan, asimismo, de que el horario que se ha impuesto para poder solicitar documentación de las compañías -ante la avalancha de abogados, acreedores y particulares- dificulta la labor de los profesionales. "Se necesitan más juzgados mercantiles y también más personal en los actuales".

El Juzgado de lo Mercantil número 1 tiene cuatro años de vida, y el número 2 cumple uno en breves fechas desde su puesta en funcionamiento. Este último, indican procuradores, "va más al día, más rápido al ser de nueva creación", aunque ni por asomo su proceder se ajusta a los plazos idóneos para que el objetivo principal de la Ley Concursal, el de salvar a las compañías, se cumpla y no terminen muriendo (liquidándose). No en vano, el juez decano de Sevilla, Federico Jiménez Ballester, ha pedido un tercer Mercantil y reforzar los dos actuales.

Contsa. Precisamente la firma inmobiliaria y de inversión Contsa, que hace dos años presentó suspensión de pagos y tiene a su propietario, José Salas Burzón, en la cárcel por una presunta estafa piramidal con 1.653 afectados, es la causante del colapso que impera en el juzgado por la enorme cantidad de acreedores.

Ayer el abogado del grupo más grueso de inversores perjudicados en el caso Contsa e impulsor de un acuerdo de acreedores, Javier Loscertales, se quejaba de la lentitud judicial, ya que ese convenio "podría esfumarse" y la empresa entrar en liquidación ante la falta de juez titular que analice y decida sobre la propuesta de viabilidad presentada por ellos y hasta ahora la única.

Según Loscertales, los bancos podrían ejecutar garantías hipotecarias sobre inmuebles y otros activos de Contsa, de manera que el patrimonio quedaría reducido y los pequeños acreedores recuperarían la inversión.

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