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La Junta abre 1.300 colegios por las tardes para recuperar

El horario escolar ya no basta para superar las tasas de fracaso. Muchos profesores dudan de que todos sus alumnos tengan las mismas facilidades para estudiar en casa lo que aprenden en el aula. Eso explica que este curso el 45% de los colegios andaluces y un 28% de los institutos tenga que abrir por las tardes para recuperar el retraso de sus alumnos.

el 15 sep 2009 / 16:16 h.

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El horario escolar ya no basta para superar las tasas de fracaso. Muchos profesores dudan de que todos sus alumnos tengan las mismas facilidades para estudiar en casa lo que aprenden en el aula. Eso explica que este curso el 45% de los colegios andaluces y un 28% de los institutos tenga que abrir por las tardes para recuperar el retraso de sus alumnos.

La Consejería de Educación ha autorizado a 1.300 centros a ampliar su horario lectivo por las tardes, 500 colegios más que el año pasado (un 60% más). La Junta sobreentiende que los alumnos con más retraso académico viven en un contexto familiar en el que el acceso a la educación es difícil, cuando no imposible. "No creemos que todos los chicos lleguen a casa y puedan estudiar lo que han aprendido en el colegio esa mañana. Por eso, básicamente, ampliamos el horario lectivo en sus escuelas. Para asegurarnos de que están estudiando o haciendo los deberes", explican fuentes de la consejería.

Los colegios abrirán por la tarde -cuatro horas a la semana- para que los alumnos más retrasados alcancen el nivel de sus compañeros. Lo harán los estudiantes de los últimos cursos de Primaria (5o y 6o) y los tres primeros de ESO, porque es ahí donde el Ministerio de Educación ha detectado un virus que en los despachos llaman "rechazo escolar". Sólo en el primer curso de la ESO repite un tercio de los estudiantes. "Si el niño pierde la autoestima antes de terminar Primaria, si no logra pasar a la ESO con al menos la mitad de su currículo inmaculado... no tendrá expectativas académicas y abandonará en cuanto las cosas se compliquen", reconocen en la consejería.

La proporción de alumnos que acumulaban retraso al final de la Primaria en el curso pasado superaba el 25%, según fuentes de la Administración. El índice se disparaba en los primeros dos años de Secundaria. Sin embargo, la proporción llega incluso a duplicarse en los 1.300 centros que participan del llamado plan de acompañamiento.

En la mayoría de esos colegios, las clases particulares de tarde las imparte el mismo profesorado que les enseña por la mañana. Son horas extras que Educación paga a 20 euros cada una. Otros colegios han cedido esa responsabilidad a una asociación externa, alguna ONG de ámbito socioeducativo. Para que funcione, es imprescindible que el grupo de tarde sea mucho más minoritario. La Junta lo subvenciona si se apuntan como mínimo cinco alumnos, y no acepta más de 12 en un mismo grupo. Casi todos los colegios empalman el horario lectivo con el comedor y con las clases de tarde, porque si los chicos vuelven a casa, corren el riesgo de no regresar.

En la educación obligatoria andaluza hay matriculados casi un tercio más de estudiantes en Primaria (407.703) que en Secundaria (291.592). Debería haber un equilibrio más ajustado entre los dos niveles, pero eso ocurriría si acabasen todos los que empiezan. Sin embargo, más de un tercio del alumnado se queda en el camino y abandona después de repetir varios cursos. Todos ellos pasan a engrosar la cifra de lo que se ha dado en llamar fracaso escolar, un 32% del alumnado andaluz, según las estadísticas de la consejería.

Ese porcenaje es ahora mismo la diana de todos los dardos que lanza la Administración educativa. La nueva ley de enseñanza establece como "prioritario" erradicar el fracaso escolar de las aulas. Y la OCDE, organismo internacional que compara los sistemas educativos de más de 50 países a través del informe Pisa, mantiene que este retraso académico no se ajusta al nivel sociocultural medio de los españoles. Ni tampoco a su producto interior bruto. La Junta, en cambio, suele objetar que los malos resultados de los estudiantes andaluces tienen mucho que ver con el retraso sociocultural y económico que ha padecido Andalucía.

En este contexto, y tras dos oleadas consecutivas de un balance pobre de los resultados andaluces -primero las pruebas de diagnóstico y luego el informe Pisa-, la Junta ha asumido la necesidad de reforzar la enseñanza en los centros que padecen un retraso escolar más acuciante. El alumnado total que necesitará volver al colegio por las tardes para continuar estudiando Lengua y Matemáticas se ha duplicado en sólo un curso. De 26.000 a 40.000 estudiantes. Ninguna comunidad ha experimentado un aumento tan brusco.

El Ministerio de Educación diseñó en 2004 un plan que en cuatro años "ha pasado de ser experimental a convertirse en la piedra de toque de la nueva ley", según fuentes de Educación. Andalucía ha recibido este año un presupuesto de 13 millones de euros del Estado para financiar los recursos suficientes que permiten tener abiertos y en activo más de mil centros por la tarde. Si en sus orígenes, el plan de acompañamiento se implantó sólo en los colegios de zonas marginales, para favorecer a un alumnado con serios riesgos de exclusión social, ahora afecta a otros centros. "El fracaso escolar no es exclusivo de los barrios pobres. Sufrimos una tasa elevada de abandono, y eso había que asumirlo".

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