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La Junta acepta medidas en el pacto educativo estatal que negó al PP-A

Andalucía dará su voto en aras del consenso nacional pero recela del acuerdo y reconoce que obligará a reabrir el diálogo educativo en el Parlamento andaluz.

el 07 mar 2010 / 21:58 h.

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El ministro de Educación, Ángel Gabilondo.
El pacto estatal de educación será aprobado o rechazado a final de este mes, en Madrid, tras la última reunión entre el ministro Ángel Gabilondo y los consejeros de educación de las 17 comunidades. El texto es una amalgama de propuestas cruzadas, de distintos sectores de la comunidad educativa, de partidos políticos de distintas regiones y con diferentes realidades educativas. Algunas medidas están más en consonancia con la ideología del PSOE y otras más próximas al PP. El resultado es un documento de más de 100 páginas que, si llega a aprobarse, modificará una veintena de artículos de la Ley Orgánica de Educación y, en consecuencia, las leyes autonómicas que se derivaron de ésta (la andaluza, la catalana y la cántabra).

 

La Ley de Educación de Andalucía fue la primera en nacer, aglutinó el consenso de la comunidad educativa y tuvo más apoyos en el Parlamento que la LOE en el Congreso. Se aprobó en enero de 2007 con los votos del PSOE, de IU y del PA, y el rechazo del PP. Modificar parte de su articulado supondrá perder una porción del consenso que se logró en Andalucía, algo a lo que la actual consejera de Educación Mar Moreno está dispuesta en aras de un consenso mayor: un acuerdo estatal para evitar que el sistema educativo siga dando bandazos y cambie cada vez que alterna el Gobierno en Moncloa.

Sin embargo, fuentes de la negociación reconocen que en Andalucía existe "recelo, cuando no escepticismo" hacia el pacto. Primero por razones puramente educativas: algunas de las ideas que recoge el pacto entran en abierta contradicción con el modelo educativo andaluz. Por ejemplo, el documento pone énfasis en el derecho de los padres a elegir el colegio de sus hijos, una frase que el PP andaluz quiso incluir en el acuerdo del Grupo de Trabajo por la Convergencia Educativa en el Parlamento, y que en realidad sirve para legitimar la escuela concertada al nivel de la pública.

La segunda razón es de estrategia política: una aproximación de posiciones entre las comunidades del PSOE y las del PP podría poner en riesgo la alianza tácita entre el Gobierno de Griñán e IU en materia educativa. Algo complejo, porque las encuestas dicen que los socialistas no podrán gobernar en 2012 sin el apoyo de la coalición, debido al ascenso de los populares.

IU respaldó la LEA y votó a favor del acuerdo de convergencia educativa que sacó adelante 131 medidas contra el fracaso escolar hace sólo dos semanas. En la votación final se descolgó el PP, que hasta entonces había refrendado el texto con una "significativa abstención". El mismo presidente de la Junta le aclaró a Javier Arenas que no sacrificaría el apoyo de IU, cediendo a las ideas "conservadoras" del PP-A.

Sacrificio. Pero si algo exige el pacto estatal de educación es sacrificio por ambas partes. "A nadie se le escapa que al decir sí al pacto, Andalucía estará aceptando medidas del PP que el PSOE andaluz y la Consejería de Educación acaban de rechazar en el Parlamento", explican fuentes conocedoras de la negociación.

Puede que la medida concreta del pacto que desencadenará más cambios en la legislación andaluza sea la propuesta de abrir distintas vías en 4o de ESO para que el alumno elija entre Bachillerato o FP. "Son itinerarios que predisponen al alumno, aunque se articulen con más flexibilidad y permitan pasar de un nivel a otro. Pero en la práctica servirá para separar a los estudiantes según su rendimiento", aseguran fuentes de la consejería. "Es evidente que el pacto estatal reabrirá el proceso de diálogo educativo que acaba de concluir en el Parlamento", dicen desde la Ejecutiva federal socialista. Otro punto de fricción estará en los cambios que propone el pacto sobre el funcionamiento de los colegios. La Junta lleva meses haciendo esa misma labor: recabando el consenso para reformular los Reglamentos Orgánicos de Infantil, Primaria y ESO, que darán la vuelta al sistema de organización de las escuelas andaluzas.

Con todo, puede que al final la negociación del pacto no enfrente a las comunidades con sus contradicciones -también las del PP transigirán con propuestas contrarias a su ideario-. El último borrador dejó descontentos a los consejeros populares que, como pasó con el pacto andaluz, exigen más de lo que hay, porque lo consensuado les parece poco.

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