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La Junta acusa a Wert de desviar a los repetidores a FP para elevar la calidad

La titular de Educación reprocha al ministro que estos alumnos "no computen como fracaso escolar" y pide dialogar más la reforma

el 24 sep 2012 / 12:28 h.

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El Gobierno andaluz envió ayer al ministro de Educación, José Ignacio Wert, una propuesta de diálogo para consensuar la reforma educativa antes de que sea convalidada en el Congreso gracias a la mayoría absoluta del PP. Pero el diálogo y el acercamiento se antoja complicado. La consejera de Educación, Mar Moreno, recordó que la ley andaluza (LEA) tuvo dos años de tramitación en los que se consultó y se dio participación a todos los agentes escolares. Moreno se quejó de que el anteproyecto de ley que presentó Wert la semana pasada "no se haya debatido con las comunidades" y le afeó que se aprobara "de espaldas a la comunidad educativa".


La consejera acompañó la propuesta de diálogo con una lectura demoledora de la reforma, que califica de "ideológica, regresiva, excluyente y elitista". El Gobierno andaluz entiende que la nueva ley quiere volcarse con los alumnos más avanzados para ampliar los niveles de excelencia del sistema escolar, y para ello los separará de los estudiantes que tienen más dificultades de aprendizaje. Los primeros serán orientados hacia la formación académica (Bachillerato y Universidad); los segundos hacia la formación aplicada (FP). La "segregación" o "proceso de selección", en palabras de Moreno, empezará en 3o de la ESO, cuando el alumno tiene 13 o 14 años, "una edad incompatible con la madurez del niño". La consejera no sólo denunció que la nueva estructura escolar está pensada para "expulsar del sistema a los alumnos con más dificultades". También acusó al ministro de "querer maquillar las estadísticas de fracaso escolar", y para tratar de demostrarlo citó una frase de Wert en la que declara que un chico que se deriva a la FP Básica "ya no será estadísticamente parte del fracaso escolar". "Esta ley no va contra el fracaso escolar, sino contra los alumnos que han fracasado", aseguró.


Andalucía soporta uno de los índices de abandono escolar temprano más altos del país: casi cuatro de cada diez alumnos no continúa sus estudios al terminar la ESO. En los informes internacionales de evaluación educativa, la escuela andaluza puntúa por debajo de la media española y de la OCDE en niveles de calidad, sin embargo, ocupa el escalafón más alto en términos de equidad. El último informe PISA, que compara el sistema educativo de más de 50 países, señaló a Andalucía como la región europea con uno de los sistemas educativos más igualitarios del mundo. El estudio reconoce que el contexto socioeconómico de una familia puede condicionar el aprendizaje de un niño. En ese sentido, el PISA reconoce el compromiso de la escuela andaluza para suplir, taponar o complementar las carencias educativas que pudiera tener ese niño por razones socioeconómicas (a través de becas, refuerzos educativos, gratuidad de libros de texto, reparto de ordenadores...).


Los estándares internacionales de evaluación educativa miden la calidad y la equidad. La reforma de Wert tiene el propósito de reducir la tasa de abandono escolar y de aumentar la proporción de alumnos con sobresaliente, que no llega al 4%. La Junta denuncia que para alcanzar la excelencia se sacrificará el principio de igualdad del que hace gala. "Andalucía ha hecho bandera de la equidad. Queremos más alumnos excelentes, pero no a costa de abandonar a los que más problemas tienen", dijo Moreno.

competencias. Andalucía, en el primer análisis que hace de la reforma, se ha centrado en los alumnos, "los principales damnificados". "Estamos más preocupados por la pérdida de equidad que por la pérdida de competencias autonómicas", dijo Moreno. El anteproyecto también incluye un nuevo reparto de competencias en el diseño del currículum escolar. El Gobierno central le retirará a las comunidades gran parte del control sobre los contenidos académicos que hasta ahora gestionaban. Los gobiernos del País Vasco y Cataluña, con unas elecciones a la vista, han centrado sus críticas en este aspecto.


Moreno defendió ayer los objetivos de la ley, pero no las propuestas de ejecución. La Junta defiende que se refuercen las materias instrumentales (Matemáticas y Lengua), pero está en contra de obligar a traslados forzosos a los profesores de las especialidades que pierdan horas de clase. La Junta apuesta también por reforzar la FP, "pero no a costa de quitarle alumnado al Bachillerato". Andalucía defiende la evaluación externa del sistema, pero rechaza de plano las reválidas de la ESO y el Bachillerato, porque suponen una carrera de obstáculo para el alumno, que tiene que jugárselo todo a una carta, y además demuestra una "desconfianza en el trabajo de sus maestros".

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