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La Junta arropa a Solbes y se alía al resto de barones frente a Cataluña

En el escenario de partida para negociar la financiación autonómica hay dos bandos: el Gobierno frente a Cataluña. En medio, un muro que los separa: la solidaridad. El Ejecutivo andaluz volvió ayer a dejar muy claro que su sitio está junto a Solbes y barones socialistas tomaron la palabra para evidenciar el aislamiento de los catalanes y exhibir su unidad en la negociación.

el 15 sep 2009 / 10:54 h.

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En el escenario de partida para negociar la financiación autonómica hay dos bandos: el Gobierno frente a Cataluña. En medio, un muro que los separa: la solidaridad. El Ejecutivo andaluz volvió ayer a dejar muy claro que su sitio está junto a Solbes y barones socialistas tomaron la palabra para evidenciar el aislamiento de los catalanes y exhibir su unidad en la negociación.

Si Cataluña ha dejado muy claro que la unidad hace la fuerza y ha orquestado un frente común de todos sus partidos para reivindicar los planteamientos de su Estatut, barones socialistas de otras comunidades autonómas volvieron ayer a tomar la palabra para arropar las posiciones del Gobierno de la Nación. Su mensaje está claro: quien está sola en sus posiciones es la Generalitat.

Los planteamientos del Ejecutivo de la Nación, defendieron ayer varios presidentes y consejeros de diversas autonomías gobernadas por el PSOE, "son beneficiosos para el conjunto de las comunidades autónomas". Todas avisan de que están en el lado del campo que considera que la solidaridad entre regiones es intocable.

Andalucía fue la primera autonomía que salió en defensa del vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes. Lo hizo mientras que el ministro, la tarde del jueves en el Congreso de los Diputados, plantaba cara al desafío catalán. Frente a la amenaza de ERC y CIU de que no aprobarán los Presupuestos sin un acuerdo en financiación de su gusto y contestando a sus quejas de "maltrato" a Cataluña, Solbes advirtió de que con o sin su apoyo habrá un nuevo modelo dentro de tres meses.

Pisando un terreno hasta ahora no transitado por el Gobierno, recordó la doctrina del Constitucional que deja en manos del Estado la posibilidad de imponer sus criterios si no hay consenso. Un escenario al que nadie quiere llegar pero que en una situación extrema es "posible", admiten desde el Gobierno andaluz. Aunque públicamente la consigna es insistir en el convencimiento de que habrá acuerdo, también saben que Zapatero no puede perder el pulso político planteado por Cataluña.

Que el Gobierno imponga un modelo no es nuevo. Ocurrió con el sistema aprobado por el Gobierno de José María Aznar en 1996 y que rechazaron Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha, recuerdan desde el Ejecutivo de Chaves. Las tres comunidades saben que "fuera del sistema de financiación hace mucho frío". El consenso que ahora peligra respecto al sistema de financiación se recuperó en 2002 y el modelo actual cuenta con el apoyo de todas las comunidades.

Casi simultáneamente a la intervención del ministro en el Congresos, el consejero andaluz del ramo, José Antonio Griñán, salió a la palestra para dejar muy claro de qué parte está en la guerra abierta por el reparto del dinero del Estado. Lo cierto es que oyendo a Solbes en el Congreso se reconocía gran parte del discurso del consejero andaluz -que además mantiene una fluida relación de amistad con el ministro-.

La población como factor determinante en el reparto de los recursos, la necesidad de que las comunidades aumenten el control sobre los impuestos, la solidaridad y la suficiencia como elementos intocables porque son los que garantizan que en todas las comunidades se presten los mismos servicios públicos con un nivel similar de calidad o incluso el reconocimiento de que las autonomías tienen que dejar de recurrir siempre a pedir dinero a papá Estado y ejercer la incómoda tarea frente al ciudadano de imponer y recaudar impuestos.

Todo apareció en el discurso de Solbes en la Cámara Baja y todo está en la propuesta que Andalucía remitió al Gobierno de la Nación hace ya dos años, en 2006.

El vicepresidente primero del Gobierno andaluz, Gaspar Zarrías, remachó ayer dónde está Andalucía y alabó como "seria" y "rigurosa" la propuesta de Solbes. "No comparto la visión de los catalanes", afirmó, "creo que deben hacer un ejercicio de reflexión que les permita buscar un punto de encuentro con el Gobierno".

A Andalucía le siguieron otras comunidades con igual discurso, verbalizado con más dureza, por Extremadura, o más sutileza, como en el caso de Aragón. Las comunidades del PP advirtieron en contra de un modelo pactado a solas entre el Gobierno y Cataluña.Pero en el fondo del discurso de Castilla y León, La Rioja o Murcia no había diferencias de bulto con la posición de Solbes.

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