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La Junta considera un "disparate" que quien copie pueda acabar el examen

el 19 ene 2010 / 14:44 h.

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El consejero de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, Martín Soler, aseguró ayer que le parece "un disparate" y un "error" que la Universidad de Sevilla haya aprobado un reglamento en el que se permita continuar la realización del examen a los alumnos que sean sorprendidos copiando.

Soler dijo a Europa Press que no está "para nada de acuerdo" con la norma porque con ella se está "fomentando la trampa, precisamente, en un periodo de formación tan importante".

Por ello, el consejero de Innovación y también responsable del Gobierno de Universidades en Andalucía criticó con rotundidad este reglamento por considerar que, con él, "no se refuerza la autoridad del profesorado", sino que por el contrario la normativa "favorece a los que hacen trampas".

"Cuando un alumno comete una infracción como ésta, porque ser pillado copiando a mí me parece una infracción, éste debe ser automáticamente reprobado", insistió Soler. De ahí que lamentara que la Universidad de Sevilla haya llegado a "una situación tan disparatada como ésta".

Que reclamen luego. Asimismo, y pese a que dijo "respetar profundamente la autonomía de las universidades y el derecho que tienen a hacer sus propios reglamentos", Soler aconsejó a la Hispalense que "garantice el derecho del estudiante a tener un proceso de reclamación si se hace contra él un acto injusto", pero sin establecer reglas que "no justifican este disparate". Apuntó que enterarse de esta norma le generó "una profunda extrañeza, sorpresa y malestar" y consideró, en declaraciones a Efe, que en casos como éste "no debe confundirse democracia con anarquía".

El artículo 20 de la Normativa Reguladora de la Evaluación y Calificación de las Asignaturas, aprobada en septiembre por el Consejo de Gobierno de la Universidad, señala que los profesores que sorprendan al alumno con "cualquier objeto material involucrado en una incidencia" podrán requisarlo "sin destruirlo".

Además reconoce el derecho de los alumnos a los que un profesor haya decidido suspender por copiar a recurrir el caso a una comisión de docencia, compuesta por tres profesores y tres alumnos con igualdad de voto. "Al final resulta que los que van a corregir los exámenes son los estudiantes", ironizó Soler.

La Hispalense explicó, tras la polémica generada, que no se trata de permitir que los alumnos copien sino de dejarlos terminar el examen para que, si reclaman y se les dé la razón, se pueda evaluar la prueba completa y el suspenso no sea irremediable.

"No quepa duda de que si un profesor coge a un alumno con una chuleta, se la retendrá y ese alumno estará suspendido", ejemplificó el responsable de Comunicación de la Hispalense, José Álvarez, que ratificó que "en el 98% de los casos en los que se sorprende a un alumno copiando la expulsión está justificada".

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, rehusó ayer valorar esta decisión por formar parte de la autonomía de las universidades, aunque indicó que copiar es "engañarse a sí mismo".

El diputado de IU Gaspar Llamazares sí la rechazó al asegurar que "no existe el derecho a copiar" y lo contrario es "salirse de las normas de la convivencia educativa". "En este tema soy bastante puritano. No existe tal derecho", agregó, y solicitó a la Hispalense que "reflexione" al respecto.


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