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La Junta controlará hasta 2012 las cuentas del Ayuntamiento

Las elevadas pérdidas de Tussam arrastran al Ayuntamiento y le obligan a realizar un estricto plan de ahora durante los próximo tres años.

el 13 nov 2009 / 21:51 h.

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Por primera vez las cuentas del Ayuntamiento de Sevilla están en números rojos. Los 54 millones de pérdidas de Tussam, la caída de los ingresos y las cuantiosas transferencias realizadas a las empresas municipales han provocado una liquidación negativa, lo que conduce inevitablemente a un plan de estabilidad presupuestaria, según confirmaron desde la Delegación de Hacienda. Habrá que hacer una estricta hoja de ruta para los próximos tres años que dejará completamente sin margen de maniobra al Ayuntamiento, que le obligará a recortar drásticamente los gastos e inversiones y que le dejará en manos de la Junta de Andalucía. Ésta deberá aprobar el citado plan y autorizar cualquier operación que se lleve a cabo en los próximos ejercicios y que se salga de los límites establecidos en el documento marco. Es el mismo sistema que ya se aplica en Lipasam y el mismo que tienen una veintena de capitales españolas que sobrepasaron de una u otra forma los límites de la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Esta normativa establece dos exigencias a los ayuntamientos. Por un lado, el endeudamiento no puede superar el 110%, requisito que Sevilla cumple, e incluso tiene un margen de alrededor de 20 puntos, ya que la deuda de las empresas municipales no computa junto a la de la Corporación y los organismos autónomos. Por otro lado, la liquidación de los ejercicios -en este caso de 2008- debe ser positiva. La del Ayuntamiento lo es, aunque sólo por 375.000 euros de diferencia. Pero al incluir las empresas municipales, con los 54 millones de Tussam, el balance se desequilibra. Y por primera vez no hay suficiente colchón para impedir que el Consistorio llegue a números rojos. Una situación que se agrava por la previsión de un 2010 con una caída de los ingresos de 70 millones de euros -entre las transferencias del Estado y la caída de los tributos y tasas de la construcción- y en el que las aportaciones municipales a las dos empresas deficitarias volverán a absorber de forma ineludible una quinta parte de las cuentas municipales: más de 180 millones de euros. Los 100 de Lipasam están previstos en su plan de estabilidad y Tussam no puede recibir menos dinero del que obtuvo en este ejercicio porque entraría en quiebra. La empresa tiene que pedir créditos para pagar a la plantilla.

El Consistorio tendrá que elaborar así un plan económico financiero, que se deberá formalizar en las próximas semanas, y que establecerá unos estrechos límites de actuación para los próximos tres ejercicios. Deberá ser presentado a la Junta -el Ayuntamiento de hecho quiere pedir colaboración a la Administración en su elaboración-, que supervisará todas las operaciones. Las inversiones se recortarán, los gastos corrientes también -ya no es suficiente el descenso de 2009 estimado en un 10%- y no habrá posibilidad de modificar sobre la marcha la hoja de ruta. No implica que haya recortes de la plantilla ni que se mermen servicios básicos pero, eso sí, no habrá margen ninguno de maniobra. Ni para modificar ni para aumentar.

El endeudamiento de Lipasam ya le llevó a esta situación hace dos años. Y durante meses se ha planteado la necesidad de que Tussam siguiera sus pasos. Pero la situación, a la hora de liquidar las cuentas, ha sido peor de la prevista. E incluso más preocupante era el escenario de 2010. De ahí que se haya modificado el plan de trabajo y el plan de ahorro para Tussam haya pasado a formar parte de uno más extenso para todo el Ayuntamiento. Será un anexo, con una serie de exigencias específicas para la empresa de transportes y con una tabla con las transferencias que el Consistorio tendrá que realizar.

La Delegación de Hacienda quiere aprovechar el plan de estabilidad para abrir un marco de colaboración con la Junta que le permita forzar una entrada de la Administración autonómica en Tussam. Porque el Ayuntamiento asume que es la única forma de que el Consistorio logre volver a salir de los números rojos.

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