Economía

La Junta crea un sello ‘made in Andalucía’ para la agroindustria

El plan estratégico del sector contempla 470 millones de ayudas para cuatro años

el 01 dic 2009 / 15:42 h.

Francisco Carbonero, Clara Aguilera, José Antonio Griñán, Manuel Pastrana y Antonio Carrillo, ayer.

Justo una semana después de que se firmara el séptimo acuerdo de concertación social en Andalucía, ayer se rubricó por parte de la patronal CEA, los sindicatos UGT y CCOO y la Administración autonómica, el plan estratégico de la agroindustria, que extiende su vigencia hasta 2013.

El que este sector haya sido precisamente el primero en tener una consensuada estrategia de futuro obedece a dos porqués. Por un lado, las labores de confección del documento se han dilatado más de un año -en diciembre de 2008 ya se informó sobre directrices y presupuestos-. Por el otro, sus protagonistas señalan que, dentro de la Andalucía sostenible hacia la que se quiere avanzar, el agroindustrial es su apuesta primerísima, y así se hará constar en las etiquetas de los envases con un recuperado sello del made in Andalucía, con posibles nombres como Label Andalucía o Label Andalus.

Casi 900 millones de euros (en concreto, 899.203.269 euros, con su pico y todo) son las ayudas públicas que se destinarán al plan, la mitad procedentes de las arcas comunitarias. Eso sí, hay que descontar los 154,48 millones invertidos el año pasado y también los 274,32 millones establecidos para el ejercicio en curso. Es decir, restan 470,39 millones -algo menos de la mitad- hasta 2013, cuando finaliza el septenio del marco financiero europeo.

No en vano, gran parte de las 33 medidas recogidas en el texto ya tiene su correspondiente normativa y se está aplicando, puesto que, desde hace dos años, la Dirección General de Industria y Calidad Agroalimentaria de la Junta de Andalucía, que está en manos de Ricardo Domínguez, está emprendiendo una reorientación de los incentivos públicos a las empresas.

Así, han desaparecido los que propiciaban la ampliación de producciones -los que, por ejemplo, se destinaban a una almazara para acrecentar la molturación de la aceituna- y, en cambio, se han destinado a solventar los grandes déficit del sector regional, como la dimensión -son necesarias fusiones-, la comercialización y las marcas propias -para hacer frente a la concentración de las compañías de distribución-, el valor añadido (frente a las ventas a granel) y la I+D+I, al tiempo que reforzar la calidad, la formación, el respeto al medio ambiente, la eficiencia energética, la salida a los mercados exteriores y, por último -pero vital en un contexto actual de crisis económica-, el acceso a la financiación.

Junto con esa última novedad, el documento prevé la gestación de un marchamo de calidad que recuerda al extinto Alimentos de Andalucía, que fue suprimido por imperativo de Bruselas hace una década, al estar prohibidas en la Unión Europea (UE) las referencias geográficas genéricas. Se bautizará como Label (etiqueta) Andalucía o Label Andalus, siendo una petición realizada por la propia industria -liderada por la organización empresarial Lándaluz, algunos de cuyos socios ya colocan en sus envases la referencia a la comunidad-. Lo llevarán los alimentos de calidad, como los hoy amparados por el sello Calidad Certificada, otorgado por la Consejería de Agricultura.

Por lo demás, en la rúbrica del plan estratégico, ayer en Sevilla, a José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, se le escuchó el más firme alegato a favor no sólo de la industria alimentaria, sino también del campo.

La Andalucía sostenible, dijo, se inicia en el agro, y habló de los agricultores, a quienes se debe garantizar rentas para "no matar la gallina de los huevos de oro".

Fusiones, I+D+I y financiación

El nuevo plan estratégico de la agroindustria recoge 33 medidas, de las que las más importantes hacen referencia a las fusiones, la diversificación, el refuerzo del valor añadido para las producciones agroalimentarias y el acceso a líneas de financiación para las empresas. Las partidas presupuestarias para el cuatrienio 2010-13 son las siguientes.

Dimensión empresarial. El tamaño importa. Para facilitar las fusiones entre empresas y la integración en cooperativas de segundo grado, el plan estratégico contempla una partida de 32 millones entre 2010 y 2013.


Incremento del valor añadido. La transformación de la producción agraria, los laboratorios agroalimentarios y las ayudas para municipios afectados por la reestructuración del azúcar recibirán en ese periodo 324,3 millones, siendo la partida más importante del plan. Se incluye el respaldo a marcas andaluzas y a la creación de un Label Andalucía.

I+D+I. El desarrollo de productos de alta gama (por ejemplo, precocinados) y la innovación para la producción alimentaria, así como la implantación de sistemas de calidad y trazabilidad, recibirán incentivos para el cuatrienio por valor de 18 millones de euros.

Formación. En una industria con muchos empresarios autodidactas, la Consejería andaluza de Agricultura ha dotado a la formación con una partida que suma 20 millones de euros. No se centra sólo en los directivos, sino también en los trabajadores, y los objetivos son el incremento de la productividad y la estabilidad en el empleo.

La diversificación. El refuerzo de la oferta empresarial, orientada hacia el mercado, el apoyo a los consejos reguladores, la promoción de los alimentos de calidad y el Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea asumen un presupuesto de 57 millones. La eficiencia energética y el ahorro de agua también adquieren gran protagonismo.

La comercialización. La mejora del acceso a los mercados, con la creación de organizaciones de productores y la implantación de servicios TIC en las pymes, y la internacionalización absorbe en cuatro años unos 10 millones de euros.

Financiación. Se trata de otra de las claves, y novedades, del plan. No hay partida consignada, salvo el fondo de apoyo a las pymes de 2009 por valor de 120 millones de euros. Especial tratamiento para las pequeñas y medianas empresas y, junto con las líneas habituales de bonificación de tipos de interés, avales, etcétera, se crearán nuevas líneas tanto a corto como a largo plazo y siempre teniendo en cuenta su repercusión sobre el empleo.

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