Cultura

La Junta dará protección a las sevillanas, la escuela bolera y el fandango

Cultura inicia los trámites para declararlos Bienes de Interés Cultural

el 10 feb 2011 / 12:35 h.

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El flamenco está que se sale. Todo lo que se ha removido en la Consejería de Cultura para conseguir, en su segunda intentona, que lo jondo fuese declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco ha desencadenado una suerte de hiperprotección que el año pasado dio lugar a que se declarase Bien de Interés Cultural los verdiales de Málaga, uno de los palos tradicionales del flamenco; y en vías de protección patrimonial se hallan también, según trascendió ayer, las sevillanas, la escuela bolera sevillana, la zambra de Granada, el fandango de Huelva, la zambombá de Jerez o las cantiñas de Cádiz y los Puertos.

La espita se ha abierto y Cultura se ha puesto a iniciar expedientes con los que no tanto salvaguardar estas manifestaciones o palos del flamenco -pues muchos de ellos no están en peligro de extinción sino que gozan, aun con sus altibajos, de cierta vitalidad-, sino con que amplificar la onda expansiva de lo jondo al calor del marchamo mundial recibido en octubre de parte de la Unesco.

Por decirlo de modo gráfico, se trata de brindar pedigrí patrimonial a las partes singulares de cada provincia -aunque aún faltan las de algunas- que contribuyen a conformar ese todo jondo que vive una edad dorada tras ser reconocido mundialmente.

El consejero de Cultura, Paulino Plata, que realizó ayer un repaso a las intervenciones practicadas en materia de patrimonio histórico, se descolgó con el anuncio, casi de pasada, de que se han iniciado los expedientes para declarar Bienes de Interés Cultural (BIC) todas estas manifestaciones o palos flamencos. Lógicamente, la prensa le requirió más detalles del asunto, y aunque no dio mucho más, sí que dejó claro que los procesos están en marcha.

Unos tardarán más y otros menos en pasar por el consejo de gobierno de la Junta, el órgano encargado de aprobar en última instancia cada expediente. Pero lo relevante, como dijo Plata, es que ya se han dado los pasos para la protección de estas manifestaciones artísticas tan propias.

Las reacciones no se han hecho esperar en el mundillo de las sevillanas, tan populares no ya en Sevilla o Andalucía, sino allende nuestras fronteras. Baste significar que Los Cantores de Híspalis, con su recopilatorio La gran fiesta de las sevillanas -en el que ha participado una ristra de artistas como Bisbal o Manolo Escobar-, son Disco de Oro y están posicionados entre los más vendidos del panorama nacional, codeándose con Lady Gaga, Rihanna y compañía.

La vicepresidenta de la Asociación Sevillanas por el Mundo, Lola Triana, no cabía ayer en sí de gozo. Representan a unos 450 socios (más otros 350 simpatizantes) y el año pasado celebraron un congreso para denunciar el poco caso que administraciones e instituciones le han dado al género. Ahora confía en que las tornas cambien: "Esto es una inyección de ilusión tremenda para nosotros, de esperanza, porque muchas familias vivimos de las sevillanas, que aunque sean un género menoritario, tienen también una aceptación mundial. No hay feria, romería o sarao sin ellas".

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