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La Junta dice que no tiene fondos para construir un nuevo colegio en Alanís

El alcalde, Cecilio Fuentes (PA), aseguró ayer tras la protesta ante la sede de la Junta que “es paradójico que se hagan centros TICs y se repartan ordenadores, mientras en la Sierra Norte hay un colegio en ruinas”

el 26 ene 2010 / 20:52 h.

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Unas 500 personas se concentraron ayer ante la sede de la Presidencia de la Junta para exigir el colegio.
Más de 500 vecinos de Alanís protestaron ayer ante las puertas de la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía para exigir la creación del nuevo colegio, ya que el único centro del pueblo permanece cerrado por su estado ruinoso. El colegio, un antiguo convento reformado en los años 70 para impartir clases, dejó al descubierto su mal estado cuando en diciembre se derrumbó parte del techo a causas de las lluvias que azotaron a este pueblo. Sin embargo, y a pesar de la protesta, la Junta señaló que, aunque comprenden la queja, "no tiene recursos económicos para hacer frente a la obra de un nuevo centro", según explicó el alcalde de Alanís, Cecilio Fuentes (PA).


Fuentes salió decepcionado de la reunión que mantuvo ayer con el viceconsejero de Educación, Sebastián Cano, y el delegado provincial, José Jaime Mougan. Y es que le explicaron que no hay dinero para obras de nuevos centros para este año y que los colegios que se construyan en 2010 se harán por un convenio con la Diputación de Sevilla y "en zonas con problemas de escolarización", relató el propio regidor,
"Es paradójico que se construyan centros TICs, con las últimas tecnologías, y se repartan ordenadores, mientras haya un colegio que está en ruinas en la Sierra Norte", criticó Fuentes.

Con el centro cerrado, los escolares se reparten por varios edificios municipales. Los alumnos de preescolar, saltándose un par de pasos vitales, están en el asilo del pueblo. Mientras, los seis cursos de Primaria se encuentran hacinados en una sala multiusos del Ayuntamiento para fiestas, bailes y congresos. Tan sólo están separados por paneles, por lo que oyen a su profesor y al de al lado.

Las clases de apoyo se imparten en la biblioteca, mientras que las de educación física aún andan pendientes de una solución. Por su parte, el comedor lo han instalado en otro punto del pueblo, lo que obliga a desplazar a los escolares de un lado para otro.

Con estas quejas, casi un tercio del municipio se presentó en la Casa Rosa para exigir soluciones. Entre los asistentes no sólo estaban los padres con sus hijos, preocupados por el estado en que se están dando las clases, sino también otros vecinos de Alanís, que se solidarizaron con la causa.

El pueblo se encuentra indignado porque muchos habían avisado de la falta de medidas de seguridad. "El colegio es muy antiguo y hasta mi hijo de siete años me ha llegado a contar que las goteras caían junto al fluorescente de su clase", protestó Margarita Moyano, una de las madres afectadas. "El edificio, además de su penoso estado, no está adaptado para los niños: las escaleras son muy empinadas, carece de un sistema de protección antiincendios y tiene grandes barreras arquitectónicas", indicó Antonia Rodríguez, otra de las madres que se manifestaron.

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