Local

La Junta insiste en reescolarizar a los chabolistas en las Tres Mil pese al rechazo del Comisionado

Las tres administraciones reunidas para atajar la situación de las 300 personas huidas del Polígono Sur que se han ido a vivir a chabolas decidieron ayer aplazar a finales de semana sus decisiones, hasta evaluar todos los datos aportados sobre educación, vivienda o salud. Pero una hipótesis de trabajo es reescolarizar a los niños en el Polígono Sur, pese al rechazo frontal del Comisionado.

el 16 sep 2009 / 03:43 h.

TAGS:

I. Comesaña / D. Cela

Las tres administraciones reunidas para atajar la situación de las 300 personas huidas del Polígono Sur que se han ido a vivir a chabolas decidieron ayer aplazar a finales de semana sus decisiones, hasta evaluar todos los datos. Pero la hipótesis de trabajo es reescolarizar a los niños en el Polígono Sur, pese al rechazo frontal del Comisionado.

Gobierno central, Junta y Ayuntamiento iniciaron ayer un debate que durará hasta finales de semana, cuando plantearán soluciones concretas a los distintos problemas que hay sobre la mesa: la falta de vivienda de estas 35 familias, cuyos pisos en el Polígono Sur se precintaron cuando huyeron por temor a represalias tras la muerte de un joven; los dos meses que sus hijos llevan sin ir a clase y, a estas alturas, el riesgo sanitario en el descampado en el que viven, más aún con el calor.

La delegada del Gobierno de la Junta, Carmen Tovar, insistió en que es una situación "muy compleja y difícil de resolver a corto plazo", y rechazó avanzar "al detalle" las medidas que se van a adoptar hasta que no estén claras, "para que no queden bloqueadas". Sin embargo, admitió que se baraja una "hipótesis probable de trabajo" para que los menores vuelvan a clase: devolverlos a los centros del Polígono Sur en los que estaban escolarizados, y donde se les sigue guardando su plaza.

Sería "con el necesario apoyo de transporte y de seguridad", añadió Tovar. Es decir, en autobuses y seguramente acompañados por la Policía -que también asistió a la reunión de ayer- para evitar conflictos en los colegios, como temen el Comisionado del Polígono, Jesús Maeztu, y los vecinos del barrio, que han llegado a advertir a los profesores de que sacarán a sus hijos de clase si vuelven los chabolistas, hijos de familias enfrentadas con los parientes del joven fallecido el 29 de marzo, alcanzado por una bala perdida.

Educación ha informado a sus interlocutores de que ésa es la única solución viable, aunque se barajó llevarlos a otros centros donde también tuviesen apoyo social. Pero la polémica que rodea a estas familias, al verse algunas de ellas implicadas en el tiroteo mortal y, más tarde, en otro ataque con armas de fuego por el que la Policía detuvo a familiares del fallecido, empañaría su llegada a otros colegios. Tovar añadió que dispersar a los niños crearía conflictos en los nuevos centros.

La medida sería provisional, hasta que se solucione el problema de vivienda de las familias y los niños sean derivados a las escuelas que les correspondan.

Pero haría falta la "labor de mediación" de Maeztu, según señaló Tovar, y éste ha rechazado desde el principio el regreso de los niños. Maeztu no estuvo ayer, pero sí asistirá a una nueva reunión que se celebrará mañana. Pero desde el tiroteo, su oficina ha defendido que el regreso al Polígono sería muy peligroso, y no sólo eso: pesa el recuerdo de que esas familias llegaron al barrio tras recibir dinero en mano del Ayuntamiento, y nunca se integraron en la rehabilitación social que el Comisionado dirige con grandes esfuerzos.

Argumentos a favor y en contra . Entre los principales argumentos a favor de que los niños vuelvan a ser escolarizados en sus centros está el que ofrece Educación, que considera que es la única opción viable porque no se integrarían en centros nuevos a estas alturas del curso, y probablemente tampoco serían bien recibidos en ellos por la polémica que los acompaña. Además, en el Polígono Sur tendrían un profesorado que los conoce y está implicado en su educación. Las administraciones también lo prefieren porque sería más fácil llevarlos a todos juntos y porque les daría la oportunidad de retomar los programas sociales de acompañamiento en los que estaban integrados.

Pero también hay motivos para rechazar esa solución. La Oficina del Comisionado considera que hay un grave riesgo para su seguridad porque podría haber enfrentamientos entre familias, incluso en los colegios; no se puede obviar que ha habido dos tiroteos. Además, a la larga sería un lastre volver a permitir la llegada de un grupo de personas que han sido incapaces de socializarse todos juntos, como ocurrió cuando dejaron Los Bermejales, de ahí que en los realojos el criterio habitual sea la dispersión. Los vecinos también se oponen porque se sentían intimidados por las familias huidas y rechazan lo que podría ser el primer paso de su regreso al barrio.

  • 1