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La Junta niega su vinculación con el centro de Victorio y Lucchino

Los dos diseñadores sevillanos abandonan la Cartuja ante la falta de apoyo a su centro de innovación de la moda y el diseño.

el 22 sep 2009 / 20:23 h.

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Victorio y Lucchino han abandonado el Pabellón de Francia que alquilaron a Agesa y, al tiempo, su proyecto del Centro de Innovación de la Moda, que incluía la primera escuela nacional de moda con titulación universitaria. Alegan falta de apoyo por parte de la Junta, pero ésta niega que tuviese ningún tipo de compromiso.


Ni la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía ni la de Cultura tenían "ningún tipo de compromiso o acuerdo previo" con los diseñadores sevillanos para financiar su Centro de Innovación de la Moda y el Diseño. Así lo aseguraron ayer fuentes consultadas de ambos departamentos. Sin embargo, José Luis Medina y José Víctor Rodríguez (Victorio y Lucchino) defienden que se trasladaron del Centro (a donde han vuelto) a la Isla de la Cartuja en virtud de un preacuerdo suscrito hace ya cinco años con las administraciones estatal y autonómica. El objetivo era poner en marcha dicho centro de innovación, incluyendo en él la primera escuela nacional de moda homologada y pública. Para ello, era necesario la implicación de las consejerías de Innovación, Cultura, Empleo y Educación.


Sin embargo, la Junta niega que hubiese un compromiso firmado. De hecho, Innovación apunta que en el caso de que los diseñadores pongan en marcha "su" proyecto, se les ofrecerá los incentivos que le correspondan, "como a cualquier otra empresa". Es decir, que la decisión de marcharse del Pabellón de Francia no se debió a la falta de apoyo "por parte de la administración andaluza".


Lo cierto es que el coste de estar en este pabellón era muy alto. Al alquiler anual se suma los 600.000 euros de inversión inicial en bienes inmuebles y la contrapartida pagada a Agesa por rescindir un contrato de cesión y uso que recogía un horizonte temporal de 20 años.


Agesa, la empresa que gestiona los activos de la Exposición Universal de 1992, confirmó ayer que ya están buscando otras empresas para dar un nuevo uso al pabellón francés, con 6.300 metros cuadrados totalmente remozados. De hecho, la sociedad estatal que dirige Carmen Rodríguez Ares destinó tres millones de euros a adaptar el pabellón de Francia a usos de investigación y desarrollo, puesto que por su disposición tenía una difícil reutilización.


Por ahora, Agesa no ha desvelado las opciones que barajan para llenar de nuevo de contenidos este pabellón de la Expo. Una vez que sellen el nuevo contrato de alquiler, el Parque Científico y Tecnológico Cartuja 93 que dirige Isaías Pérez Saldaña tendrá que dar su visto bueno.


El Pabellón de Francia fue diseñado por los arquitectos Jean Paul Viguier, Jean Francois, Jodry y Francois Seigneur sobre una parcela de 4.580 metros cuadrados. La Consejería de Cultura inscribió este edificio en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, junto con otros cinco pabellones de la Exposición Universal de 1992: el de España, Andalucía, Hungría, Finlandia y el pabellón temático dedicado a la Navegación, que Agesa pretende convertirlo en un museo naval.


Victorio y Lucchino han vuelto a instalarse en la antigua casa de Velázquez, en pleno Centro, puesto que sólo estaban ocupando una cuarta parte del Pabellón de Francia y el Centro de Innovación de la Moda y el Diseño cayó en saco roto.

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