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La Junta no ha usado el 89% del gasto para becas a jóvenes parados en 4 años

Desde 2011, Educación ha ofertado 8.000 becas Segunda Oportunidad para facilitar la vuelta a las aulas, y sólo 933 chavales accedieron a ella debido a los duros requisitos

el 03 nov 2014 / 12:00 h.

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PLENO PARLAMENTO DE ANDALUCÍAAndalucía, según datos de Eurostat, sufre una tasa endémica de paro juvenil superior al 50% y es una de las cinco regiones de la UE con más desempleo entre adolescentes. La mayor parte de los andaluces que abandonaron la escuela de forma prematura, sin estudios postobligatorios o sin obtener el graduado, lo hizo para trabajar en la construcción. Al estallar la burbuja inmobiliaria, miles de jóvenes se quedaron en paro y sin una formación cualificada. Para incentivar el regreso a las aulas, en el curso 2011-2012 el Gobierno andaluz ideó las becas Segunda Oportunidad, una subvención dirigida a parados de entre 18 y 24 años para favorecer que retomasen sus estudios. Estas ayudas de 4.000 euros se gestionaban en forma de sueldo mensual (400 euros al mes en diez meses). Desde entonces, la Consejería de Educación ha sacado cuatro convocatorias de ayudas, con un presupuesto total de 33,8 millones de euros, del que sólo ha gastado 3,6 millones. Del dinero presupuestado para esas becas en las cuentas autonómicas de los últimos cuatro años, el 89% no se ejecutó. El resultado de la última convocatoria se conoció el jueves pasado: de las últimas mil becas ofertadas se han concedido menos de 300. Los datos los aportó el consejero de Educación, Luciano Alonso, que admitió en el Parlamento que la beca Segunda Oportunidad «no está funcionando bien». Alonso ha solicitado un informe al Consejo Escolar de Andalucía para que analice por qué esta beca no funciona si, según los datos de la propia consejería, hay 30.000 demandantes potenciales al año cursando estudios de FP o enseñanzas especializas. Los sindicatos de la enseñanza, que aplaudieron la creación de la ayuda, denuncian que los requisitos son muy duros y no tienen en cuenta el perfil del joven parado andaluz. La mayoría de descartes se produce por exceder el nivel de renta exigido: para lograr la beca se necesitan unos ingresos que no superen el 75% del IPREM (4.792,5 euros al año). Pero la beca no ha fallado una vez ni dos, sino cuatro veces consecutivas. La consejería ha flexibilizado los requisitos tres veces sin éxito. En la tercera convocatoria, con Alonso ya como consejero, optó por recortar a la mitad el presupuesto (pasando de los 3.000 beneficiarios previstos a 1.000). El resultado fue el mismo. Fuentes de Educación sostienen que muchos jóvenes no demandan esta beca «porque no la conocen». Rectificar. En el debate del Estado de la Comunidad de 2011, a menos de un año para las elecciones autonómicas, el expresidente José Antonio Griñán anunció la creación de las becas Segunda Oportunidad como medida estrella contra la lacra que sufría Andalucía: una tasa de paro superior al 35% de la población, de la que las instituciones europeas destacaban el «alarmante» porcentaje de jóvenes desocupados. En la primera convocatoria (2011-2012), la previsión del Gobierno andaluz era becar a 3.000 jóvenes parados para que volvieran a las aulas. Se reservó un presupuesto de 12 millones, pero sólo 54 chicos lograron la ayuda. La Junta tomó nota, admitió que los requisitos eran muy duros y los suavizó en la segunda convocatoria: ya no se exigía que el demandante fuera un parado de larga duración (más de un año) ni que tuviera cargas familiares (hijos, mayores). Educación volvió a presupuestar 12 millones, el mismo dinero que el año anterior no se utilizó porque el 98% de las ayudas habían quedado desiertas. El escenario apenas varió: sólo se concedieron 292 becas de 3.000 ofertadas, y el dinero sobrante quedó prácticamente intacto. Lo que indignó al PP-A entonces es que, mientras esto sucedía, la Consejería de Educación anunciaba en los presupuestos de aquel año un aumento del 14% del presupuesto para becas. Al tercer año, convocatoria 2013-2014, el departamento de Luciano Alonso rebajó considerablemente las expectativas de estas ayudas: la previsión de demandantes se redujo de 3.000 a 1.000 jóvenes, y el presupuesto se recortó de 12 a 4,9 millones. El resultado apenas mejoró, de hecho, fue levemente inferior al del curso anterior: 287 beneficiarios. En este último año la Junta no modificó los requisitos para acceder a las ayudas. El número de alumnos becados fue similar, con la agravante de que se había recortado el presupuesto un 58%, y sin embargo no se llegó a usar ni la mitad. Tanto el PP-A como el socio de Gobierno (IU) han criticado con dureza la gestión de las becas Segunda Oportunidad, «ayudas que se publicitan y luego no benefician a nadie o a muy pocos». Ambos han preguntado en el Parlamento si ese dinero no se gasta en becas, ¿qué se hace con él? El presidente del Consejo Escolar de Andalucía, Ernesto Gómez, coordinará ahora un informe «detenido» para conocer por qué no termina de funcionar la beca, aunque su percepción inicial es que no hay demanda, algo que los agentes sociales niegan. «Es una pena que no haya demanda en un momento en el que se está demostrando la necesidad de formación de un sector de población que abandonó los estudios por la alegría económica de la etapa anterior», lamentó Gómez el jueves.

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