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La Junta “repensarᔠla concertación social tras el escándalo de UGT

El PSOE-A admite en puertas de un nuevo acuerdo que hay que revisar el funcionamiento de la paz social. El Gobierno se compromete a hacer pública la auditoría de las facturas y el sindicato busca relevo a Fernández Sevilla.

el 02 dic 2013 / 19:33 h.

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15322905 El escándalo de las presuntas facturas falsas de UGT en Andalucía no solo está haciendo temblar los cimientos de este sindicato histórico sino que todo apunta a que también va a tener una influencia directa en la negociación de la concertación social entre sindicatos, empresarios y Gobierno andaluz tras 15 años de paz social sellados en la comunidad. El último se cerró en noviembre de 2009, ya ha cumplido los cuatro años de rigor, y el Gobierno andaluz lleva meses aplazando la negociación de un nuevo acuerdo que debería de estar ya sobre una mesa de diálogo. El número dos del PSOE andaluz, Juan Cornejo, dio ayer alguna pista de lo que está pasando en la trastienda del diálogo social. El secretario de organización de los socialistas subrayó que la concertación es “un instrumento útil” pero admitió que el futuro marco requiere una “repensada”. No solo porque los tribunales estén investigando un presunto desvío de fondos públicos del dinero recibido por UGT desde la Junta dentro de la concertación para la formación de parados. También, incidió el dirigente socialista, porque la crisis económica requiere la apuesta por un nuevo modelo que permita acortar la dramática cifra de millón y medio de parados (el 36% de la población activa) y ahondar en empleo estable. En todo caso, aunque el Gobierno andaluz ha abierto una auditoría interna y tiene un papel protagonista en la investigación de presuntas irregularidades de UGT, Cornejo quiso dejar claro que desde el Gobierno no se ha abierto “una causa general” contra el sindicato. “Hay una relación fluida con UGT”, aseguróCornejo. El presunto desvío de fondos públicos que acabaron, supuestamente, cubriendo diversos gastos del sindicato como comidas, bolsos falsificados que se regalaron para sus afiliados, viajes u obras de reforma en sedes de UGT, condujo el pasado viernes a la dimisión del máximo responsable de la organización en Andalucía. Francisco Fernández Sevilla, ya exsecretario general, precipitó su marcha tras meses en una estrategia suicida en la que el sindicato se ha negado a dar explicaciones pese al goteo incesante de informaciones que comprometían su gestión de los últimos años. El dirigente andaluz dio un paso atrás el mismo día que la Junta admitía que había detectado irregularidades por valor de 1,8 millones de euros en dos expedientes de fondos para formación de 2009. Hay otros 17 expedientes bajo la lupa de la administración y la cantidad defraudada podría dispararse hasta los 7 millones de euros. El consejero de la Presidencia, Manuel Jiménez Barrios, se comprometió ayer a hacer públicos todos los informes internos que elabore la administración sobre las presuntas irregularidades del sindicato. Hoy martes se esperan las primeras conclusiones de una primera parte de esa auditoría que puso en marcha la Junta de Andalucía después de que la Fiscalía abriera diligencias el pasado agosto por supuesta malversación de fondos públicos. Dentro del sindicato, los críticos siguen organizándose y exigen la dimisión del resto de la ejecutiva tras la salida de Fernández Sevilla. Apuestan por conformar una gestora, con vistas a la convocatoria de un congreso extraordinario. No se conoce aún cuál será la hoja de ruta. De momento, las organizaciones sectoriales y territoriales de UGT-A se reunirán entre ellos con vistas a llegar a un acuerdo sobre un candidato a la secretaría general que sea “de consenso”.El consejo regional de UGT-A se reunió ayer para analizar la situación. De momento, no se ha presentado ninguna dimisión más y la cúpula del sindicato se remite al Comité Regional, máximo órgano entre congresos, previsto para el 9 de enero de 2014, para tomar decisiones. Se puede conformar una gestora o mantenerse la actual ejecutiva con un nuevo dirigente.

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