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La Junta tendrá que autorizar un nuevo plan de ahorro municipal

El desfase de los últimos ejercicios obligará a apartar en los próximos presupuestos hasta 40 millones de euros al año.

el 08 oct 2011 / 20:54 h.

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El alcalde, Juan Ignacio Zoido, tendrá por ley que recuperar el equilibrio financiero del Consistorio.

El Ayuntamiento de Sevilla cerró el ejercicio económico de 2008 con un desequilibrio económico: gastó más de lo que ingresó. Este desfase obligó casi dos años después, en mayo de 2010, a aprobar un plan de saneamiento económico-financiero , un documento que debía establecer las condiciones del ahorro municipal para recuperar su equilibrio y que acotaba los gastos e ingresos que debía generar el Consistorio entre 2010 y 2012.

Pocos meses después, en diciembre de 2010, ya hubo que modificarlo: las previsiones de 2009 se habían incumplido y un informe de Intervención obligaba a revisar las cuentas. Así se hizo. Un año después, y con un nuevo gobierno local, el proceso se repite. Aunque esta vez con un sensible matiz: toda la operación debe ser supervisada por la Junta de Andalucía, ahora enfrentada con el gobierno de Juan Ignacio Zoido, que tendrá que controlar y aprobar los planteamientos municipales. Y no sólo eso, el plan se elaboró para que el Consistorio recuperara el equilibrio financiero en 2012, un objetivo difícilmente alcanzable, y que puede tener que aplazarse.

La propia delegada de Hacienda, Asunción Fley, confirmaba esta semana que todo el plan de saneamiento está en revisión y que puede ser modificado. Pero la posibilidad puede pasar, en este caso, por ser más una obligación. En la liquidación de los presupuestos de 2010 el Ayuntamiento se volvió a saltar todas sus previsiones y acabó con un remanente de tesorería negativo superior a los 50 millones. Una cifra a la que hay que añadir otros diez derivados de la Gerencia municipal de Urbanismo, el ICAS y DeSevilla Digital TV.

La situación es similar a la que se produjo a finales de 2010. Y entonces fue la propia Intervención la que alertó de que el plan de saneamiento quedaba invalidado, según se recoge en el acuerdo plenario por el que se aprobó la modificación del plan de ahorro.

Hubo que introducir así un nuevo desfase de 31 millones de euros que se debía afrontar en un periodo de tres años. En cada presupuesto se descuentan 10 millones de euros -que no se pueden gastar- y que sirven simplemente para equilibrar las cuentas del anterior ejercicio. Ahora, previsiblemente, el Consistorio tendrá que volver a realizar el mismo proceso, y añadir una fórmula para compensar anualmente el remanente de tesorería negativo de 2010. El resultado será que puede haber más de 20 millones apartados al año para recuperar las deudas pendientes.

No será la única cantidad que las cuentas municipales tendrán que consignar para los presupuestos de 2012 y que no se podrá emplear ni en servicios municipales ni en inversiones. El Consistorio, como el resto de administraciones locales, había pactado con el Gobierno central una devolución progresiva del error de cálculo de la aportación del Estado a los ayuntamientos. Cada año se consignan así cinco millones de euros por este concepto hasta llegar a los 25 que se calcula que representan la deuda. Pero el problema se volvió a repetir en 2009, y la cantidad transferida en exceso -los ingresos del Estado luego no cumplieron las previsiones- rebasó los 70 millones de euros. El resultado de ambos conceptos es que el Ayuntamiento tendrá que abonar alrededor de 22 millones de euros al año al Gobierno central, según confirmaron desde Hacienda.

La suma de estos dos conceptos sitúa al Consistorio ante el reto de cuadrar los presupuestos con un desajuste inicial de más de 40 millones de euros. Todo esto en un presupuesto en el que la carga financiera se disparará por los efectos del plan de refinanciación del anterior gobierno local que dejó para 2012 unos intereses superiores al 5% en los créditos municipales, en el que el endeudamiento a medio y largo plazo está limitado por la nueva reforma legal y en el que se pretende hacer frente a 52 millones en facturas atrasadas. El resultado es que los recortes pueden ser prácticamente inevitables para alcanzar el objetivo del equilibrio presupuestario y que éste puede ni siquiera llegar para 2012.

En este escenario, el Ayuntamiento insiste en que quiere tener sus cuentas aprobadas antes del cierre del ejercicio, pero para esto previsiblemente tendrá que aprobar antes el plan de saneamiento y, sobre todo, someterlo a la supervisión de la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía. Porque ésta es la otra consecuencia del desfase económico que arrastra el Consistorio desde el año 2009: la administración local ya no tiene todo el control sobre sus cuentas. Cualquier operación de crédito o modificación sustancial del plan de saneamiento debe estar bajo el control de la Administración central o, en el caso de Sevilla, de la administración autonómica.

El presupuesto de Sevilla para 2012, según el primer plan de saneamiento del Ayuntamiento, no puede superar en 2012 los 710 millones de euros. Y debe ser el primero cuyo resultado sea positivo desde el año 2008. Según las previsiones aprobadas por la Junta de Andalucía el próximo ejercicio ya debe cerrarse con 913.976 euros de superávit tras compensar las pérdidas de todos los años anteriores. Todo esto antes de que los cálculos volvieran a fallar y de que el desfase que hay que compensar volviera a aumentar sensiblemente.

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