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Deportes

La ley del Sevilla (1-3)

Los goles de Vitolo, Mbia y Gameiro dan ventaja a los de Emery. Vietto marcó para el Villarreal.

el 12 mar 2015 / 22:57 h.


[HD] Villarreal 1 - 3 Sevilla [Europa League... por liveg0als El Sevilla ha vuelto a demostrar en Villarreal que está hecho de una pasta especial que lo diferencia de mucho rivales de similar potencial. Los de Emery han tirado de pegada, poderío, fe en su táctica defensiva y una personalidad a prueba de bombas para dar un zarpazo al Villareal que, si no hay nada extraño en la vuelta de la semana que viene, dará con los nervionenses en los cuartos de final de la Europa League. Ha sido un partido tremendo, dos estilos contrapuestos en un pulso vibrante, dos delanteras de gran nivel. Pero un ganador claro que rentabilizó su grandeza en las dos áreas. Los goles de Vitolo (récord de precocidad en un partido de Europa League), Mbia y Gameiro dan por el momento una ventaja jugosa al Sevilla. No había dado tiempo a ver absolutamenta nada cuando Vitolo ya había enmudecido a El Madrigal con un gran gol. A los 13.21 segundos, tras el saque inicial sevillistas, el canario controlaba con maestría y remataba con clase un pase picado de Gameiro no menos exento de técnica. Golazo y Asenjo maldiciendo al aire, porque en verdad no tenía a quién recriminar nada. Preso de la furia, el Villarreal se fue al ataque. Y el Sevilla se refugió casi al completo en el borde del área grande. La posesión era abrumadora y los de Marcelino avisaron con peligro: Vietto mandó un trallazo al larguero a los dos minutos y Cheryshev hizo lucirse a Sergio Rico a los seis. Demasiado atrás el Sevilla, que vio cómo Krychowiak veía la tarjeta que le impedirá actuar en la vuelta y que le condicionó durante todo el choque. El Villarreal se puso a pensar, a tocar, a diseñar jugadas de la mano de un Trigueros muy entonado y que siempre buscaba a Vietto. El argentino afinó en su segunda llegada, pero Rico volvió a lucirse por bajo. Parecía que el gol de Vitolo había sido casualidad, pero en una segunda jugada llegó un cabezazo de Mbia que hizo retumbar a la grada sevillista. El balón lo colgó en segunda jugada Tremoulinas, y el camerunés, en plena pelea de agarrones con Costas y partiendo de fuera de juego, cabeceó con tanta fuerza que Asenjo puso tarde las manos. Una manita echada por el asistente que le vino de lujo a los de Emery, que se adueñaron de lo que quedaba de primera parte con descaro. Incluso pudo hacer el tercero en una contra de manual que Aleix Vidal envió al larguero. El descanso lo agradeció Marcelino, que veía cómo el partido era lo que quería el Sevilla, que se dejaba dominar para matar en jugadas a balón parado y al contragolpe. Y a la vuelta, más locura: a los tres minutos, un barullo en el área lo resolvía Vietto batiendo a Sergio Rico. No dio tiempo a ver si el Villarreal se venía arriba, porque en el 50' Gameiro remató con fuerza un balón cabeceado en el área por Iborra, gigante esta noche en El Madrigal. Todo estaba de nuevo como al descanso, pero en realidad no. El Submarino había recibido un nuevo golpe contundente del que tardó en reponerse. Que se lo digan a Marcelino, que acabó desquiciado y expulsado. VILLARREAL-SEVILLAFC-07El Sevilla ni se inmutó: línea de cuatro en la frontal de su área, Mbia y Krychowiak muy juntos y pendientes sobre todo de Trigueros, y Gameiro e Iborra ayudando a la medular y a los laterales para defender los ataques amarillos. El partido era una lección perfecta de lo que es al fin y al cabo el fútbol: marcar más goles que el rival. El Villarreal dominaba la posesión de forma insultante. El Sevilla defendía de manera descarada. Los de amarrilo dispararon casi 20 veces (aunque la inmensa mayoría fuera). Los de blanco trazaban contras diabólicas que dejaban al descubierto la debilidad del rival. Y lo más importante: el Sevilla demostraba un poderío en ataque que fulminó al Villarreal. Lo intentó Cheryshev con un disparo que rozó el palo. Le imitó Trigueros en un lanzamiento idéntico. También Uche antes de ser cambiado por Gerard Moreno, pero Rico hizo su tercera gran intervención de la noche. Emery no quería tocar mucho al equipo, pero dio entrada a Reyes y a Banega en busca de algo de control para disputarle, aunque fuese a ratos, la posesión al Villarreal. No lo consiguió, pero la defensa sevillista mantuvo la concentración. Y las pocas veces que se vio superada por el Villarreal, apareció la figura de Sergio Rico, que rubricó su primera gran noche como sevillista blocando un remate de cabeza a bocajarro de Gerard Moreno, que reflejó la impotencia de un Villarreal maltratado por la eficacia, la de un Sevilla tan fuerte que ni notó el penalti escamoteado al final sobre Aleix Vidal. Es la ley del Sevilla, la ley del campeón.

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