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La Liga es otra historia y el Sevilla también es otro

El equipo de Antonio Álvarez firma su segunda victoria en el campeonato doméstico tras imponerse al Málaga en La Rosaleda. Alfaro y Cáceres remontaron el partido con sus goles. 

el 19 sep 2010 / 21:13 h.

La Liga es otra historia y el Sevilla también es otro. Si en competición continental el equipo no ha logrado dar la talla hasta el momento, en el torneo doméstico no sólo la está dando sino que incluso reclama protagonismo. Para alegría de su afición.

Junto a Valencia y Real Madrid, el Sevilla es uno de los tres equipos que se mantienen invictos con tres jornadas disputadas. Sus siete puntos, labrados merced a dos victorias a domicilio y un empate en casa, le aúpan al segundo puesto gracias a la diferencia de goles respecto al airbús de Mourinho. La victoria frente al Málaga, tan justa como trabajada, remontando un gol inicial de Rondón, da tranquilidad a todos y refuerza la figura de Antonio Álvarez. Sin Jesús Navas, Luis Fabiano ni Renato, el técnico sabía que no sería fácil ganar, pero esta vez la cara del equipo fue otra.

El Málaga de Jesualdo Ferreira, un conjunto renovado y con vocación ofensiva pese a sus limitaciones, quiso aprovechar las aguas revueltas para pescar pronto. Y lo consiguió, a los trece minutos de partido, aprovechando un grave despiste defensivo en el saque de un córner. Palop, que poco antes había sacado una mano milagrosa en un disparo envenenado tras tocar en la barrera, repelió como pudo el cabezazo inicial de Kris, aunque no pudo hacer nada frente a Rondón. El venezolano engachó su rechace y adelantó a los locales.

Las cosas se complicaban, pero el equipo de Antonio Álvarez, con tres mediocentros sobre el césped para dominar la línea medular y no romperse tan fácilmente como ante el PSG, y con Negredo en punta, buscó la pelota y creó mucho peligro. Clave en su juego fue la participación en el mismo de Perotti y Alfaro. Si el argentino volvía a demostrar su clase, volviendo loco a Jesús Gámez una y otra vez y sirviendo buenos centros, Alfaro no se quedó atrás. El onubense hizo daño con sus diagonales por el centro en lugar de pegarse a la banda y firmó el empate en su segundo aviso. El gol, de cabeza a centro de Perotti, llegó sólo seis minutos después del 1-0. Lo del pibito fue para recrearse viéndole. Toda una delicia su fútbol.

PENALTI NO PITADO. Mientras Negredo intentaba fijar a los centrales, Alfaro seguía poniendo a prueba a Galatto con sus remates. Fue un delantero más de facto y, junto a Perotti, el principal problema que se encontró el Málaga frente a un Sevilla que pudo aumentar su cuenta en el minuto 23. Cáceres, cuya aportación al equipo está siendo importante, vio cómo el colegiado no pitaba una mano de Fernando que interceptó su cabezazo a portería tras un saque de esquina.

El gol del central uruguayo -brillante su aportación en el poco tiempo que lleva aquí- llegó justo en la prolongación de la primera parte y permitió al Sevilla jugar con cierta tranquilidad a partir de ese momento. Cierta porque el Málaga, pese a no generar ocasiones claras en la segunda parte, llevó la iniciativa del juego en su afán por empatar. Replegado y encomendado a los contragolpes, el equipo de Antonio Álvarez tuvo en Negredo al futbolista llamado a sentenciar el partido. El madrileño luchó siempre para aguantar la pelota y habilitar a sus compañeros pero volvió a toparse con la mala suerte. Si el otro día fue el larguero, ayer el palo evitó que marcara de vaselina (m.64).

Sin Alfaro en el campo, entre él y Perotti crearon todo el peligro tras el descanso mientras Zokora y Guarante defendían la medular de un Sevilla mucho más compacto que ante el PSG. Al final, premio. Y merecido.

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