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La llave de la felicidad (casi) completa

Entre el público y el estrado apenas median diez, doce pasos, pero el camino para llegar a oír tu nombre por los altavoces, levantarte y recorrerlos es bastante más largo.

el 27 nov 2013 / 00:10 h.

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entrega llaves emvisesaEntre el público y el estrado apenas median diez, doce pasos, pero el camino para llegar a oír tu nombre por los altavoces, levantarte y recorrerlos es bastante más largo. Un camino de años. En el caso de Ángel, enfermero universitario, nada menos que ocho, la cuarta parte de los 32 que tiene. Mientras camina en dirección al alcalde, Juan Ignacio Zoido, que le espera con una sonrisa y la mano tendida, piensa solo en una cosa: tiene una casa y es para toda la vida. Ángel es uno de los 50 adjudicatarios de las viviendas protegidas  promovidas por la empresa Municipal de Vivienda, Suelo y Equipamiento  (Emvisesa) en el número 25 de la calle Profesor Manuel  Olivencia Ruiz, en el Polígono Aeropuerto, que ayer pudieron recoger al fin sus llaves. “Llevaba varios años inscrito, hasta que por fin me llamaron. Soy soltero y tengo algunos ahorros, así que los 82.000 euros por una vivienda con dos habitaciones y un garaje son un pago llevadero”. Cuando se le pregunta si esta adquisición le ha hecho el blanco de las envidias de sus amigos, responde: “Tengo amigos que compraron sus casas con el boom del ladrillo, y ahora tienen hipotecas agobiantes; y los otros ni se plantean comprar, de modo que sí, supongo que mi situación es bastante envidiable”. No obstante, el perfil de los beneficiarios de estas VPO, parte de un plan de 147 viviendas, es el de parejas jóvenes sin hijos. En algunos casos, por poco tiempo: una de ellas espera para enero. Otra, la que forman Jessica Fernández y Daniel Fernández, saldrá de cuentas en abril. “Llevábamos nueve años juntos en pisos de alquiler”, comenta ella, “y ya veíamos que meternos en una hipoteca en condiciones, aunque trabajamos los dos, iba a convertirse en misión imposible. Decíamos: ‘como no sea Emvisesa...’. Y mira por dónde, aquí estamos”. El hecho de que todos los convocados sean de un perfil más o menos similar es un estímulo añadido. Ana y Juan celebraron por todo lo alto el día que les comunicaron que serían propietarios, y desde octubre llevaban esperando el momento de hacerse con la llave. “Es una zona super nueva, y creemos que el ambiente de gente joven va a hacerlo muy agradable”, explican, al tiempo que confían en no tener problemas para asumir el coste aunque solo él tenga trabajo. ¿Ya han visitado Ikea o cualquier otra tienda de muebles? Ni dudarlo: “¡Ja! Está todo más que mirado”, afirman sonriendo. “¡Me voy corriendo a darle de alta al agua!”, dice casi al vuelo David Pérez, que después “de dos años de papeleo” no se cree que tenga en su poder “la llave de la felicidad” con el maletín amarillo conteniendo las correspondientes escrituras. “Que seáis todos muy felices”, dijo precisamente el alcalde Zoido al término del acto, porque si el dinero no da la felicidad, un techo al menos lo salva a uno de la cruda intemperie. El alcalde también anunció que el próximo viernes serán firmadas las escrituras de  otras tantas viviendas, todas ellas edificadas por una unión temporal de  empresas (UTE) constituida entre CYES Infraestructuras y Señoservi  S.L. que han merecido la aprobación general de sus futuros inquilinos. Cada uno de ellos tiene una historia cada uno, también, empezará en seguida a escribir un nuevo capítulo de su nueva vida. Como Bárbara, que se define a sí misma como“soltera total”, y para quien la espera del soñado piso ha corrido de forma paralela al desarrollo de su tesis. “Antes de entrar la termino, en esa casa entraré como doctora”, proclama orgullosa y sin atisbo de duda. Han pasado tres años y medio desde que se presentó al registro, y cuando recibió la notificación casi no se acordaba de haberse inscrito. “Creía que era una carta de Emasesa, hasta que una amiga me dijo ¿estás tonta? ¡Es Emvisesa!”, recuerda. “Todo esto da un poco de vértigo, porque te cambia la vida. Pero con 39 años, creo que ya es hora de salir de casa”, apostilla.

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