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La llave local para abrir la Casa Rosa

El PP trabaja ya con la vista puesta en las municipales para trasladar esos votos a las autonómicas de 2012. Esa maniobra le salió bien en elecciones como las de 1995, pero en la última década no ha resuelto el que sigue siendo su gran suspenso: el voto rural, sobre todo en Sevilla, Córdoba y Jaén.

el 15 sep 2009 / 16:14 h.

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El PP trabaja ya con la vista puesta en las municipales para trasladar esos votos a las autonómicas de 2012. Esa maniobra le salió bien en elecciones como las de 1995, pero en la última década no ha resuelto el que sigue siendo su gran suspenso: el voto rural, sobre todo en Sevilla, Córdoba y Jaén. Ahí es donde se buscará la renovación del partido.

El PP ya piensa en clave electoral. Quedan todavía tres años para las municipales pero el partido ya se ha puesto manos a la obra con un objetivo en mente: dar el salto en los comicios locales y superar los serios obstáculos que encuentra en los pueblos y el interior y que no ha podido resolver en la última década.

La estrategia de los populares pasa por traducir los votos de las municipales a votos en las autonómicas para llegar a la Junta en 2012. Se basan en el avance logrado en la última cita en las urnas. El pasado 27 de mayo, con la victoria en las capitales y grandes ciudades, se quedaron a ocho puntos de los socialistas, un impulso que se dejó notar en las elecciones andaluzas, donde rebajaron la brecha con el PSOE a diez puntos (48,19% de los votos frente al 38,63% del PP).

El PP quiere extender al resto de la comunidad el comportamiento en Almería y Málaga. Allí, el ascenso en las anteriores municipales (superando al PSOE en casi tres puntos) supuso que en estas provincias se dieran las únicas victorias sobre el PSOE en los comicios regionales.

Pero lo que de verdad le urge es solucionar el agujero de votos en los pueblos y localidades del interior, porque en el litoral -con alcaldías tan importantes como Marbella, Fuengirola, Roquetas de Mar o La Línea- tiene suficientes apoyos. El voto rural es la gran asignatura pendiente desde hace más de diez años, sobre todo en Jaén (hay una diferencia con los socialistas de 16 puntos), Córdoba (cuatro puntos de distancia), Cádiz (diez décimas) y, por supuesto, Sevilla (a 18 puntos de desventaja). En estas provincias los socialistas doblan al PP en número de concejales y se llevan de calle los votos.

Detectados los problemas, los populares saben que para resolverlos hace falta renovación. Caras nuevas y cambios en los mensajes, algo que ni por asomo se ha producido en la dirección regional ni tampoco se prevé en las presidencias provinciales, que se confirmarán el mes que viene. ¿Entonces, dónde? Las novedades saldrán de los congresos locales de diciembre porque el respaldo en los pueblos es su talón de aquiles.

El caso más preocupante para el PP es Sevilla, feudo socialista. En ninguna convocatoria de las autonómicas en la última década ha conseguido acortar la brecha con el PSOE, ahora de cinco diputados. La pauta en las municipales es parecida. Aunque los populares han ido, desde 1995, mejorando poco a poco sus resultados en la provincia, no han podido contrarrestar el dominio socialista. El 27-M tuvieron su mejor dato de su historia (el 26,69% de apoyos) y ganaron en la capital, pero los grandes municipios, reguero de votos, siguen siendo del PSOE, como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra o Écija, que son los más poblados.

Javier Arenas, líder del PP-A, es consciente de que la alternancia en Andalucía pasa por dar un vuelco a los resultados en Sevilla. La provincia acaparará los esfuerzos del partido, que pondrá en marcha, después del congreso en el que se reelegirá a José Luis Sanz presidente provincial, el Plan Sevilla. Consistirá, según adelantó a este periódico el secretario general, Antonio Sanz, en una mayor presencia de la dirección regional y nacional en la provincia, adelantar y aumentar los actos de campaña y, sobre todo, renovar a gran parte de los 104 candidatos locales, así como los programas electorales.

El resultado de unos comicios locales pueden ser la llave de otras convocatorias. La mejor cifra reciente del PP en unas municipales fue el 1995, cuando, con el 31,15% de los votos, se quedó a dos puntos del PSOE. Este impulso se trasladó, un año después, a las generales.

El triunfo de alcaldes como Juan Megino en Almería, Celia Villalobos en Málaga, o Teófila Martínez en Cádiz ayudaron a alzar a José María Aznar a La Moncloa. Pero esa teoría de vasos comunicantes le hizo mucho daño al PP-A en los comicios de 2003 y 2004. La causa: la campaña de enfrentamiento entre el Gobierno de Aznar y la Junta, el polémico decretazo y el castigo en las urnas por la guerra de Irak y los atentados terroristas del 11-M.

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