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La lluvia da una tregua al fuego

En lo que va de año se ha 'salvado' de las llamas la superficie equivalente a 166 campos de fútbol, gracias a las lluvias de otoño y primavera. Pero este dato no implica que Andalucía vaya a librarse de los incendios en verano. El agua que ha caído, alertan los expertos, es también un elemento de riesgo.

el 16 sep 2009 / 02:48 h.

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En lo que va de año se ha 'salvado' de las llamas la superficie equivalente a 166 campos de fútbol, gracias a las lluvias de otoño y primavera. Pero este dato no implica que Andalucía vaya a librarse de los incendios en verano. El agua que ha caído, alertan los expertos, es también un elemento de riesgo.

La temporada de alerta por fuegos aún no ha empezado, pero tal y como se está comportando el año hay indicadores que apuntan al optimismo. Uno de ellos es el balance del Plan Infoca hasta mayo, presentado ayer en Huelva por la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, acompañada por el presidente de la Junta, José Antonio Griñán. En los primeros cinco meses se ha quemado un 83% menos de terreno que en el mismo periodo de 2008. Entonces se habían calcinado 200 hectáreas y en 2009, sólo 34. Esto quiere decir que 166 hectáreas -que equivalen a 166 campos de fútbol- se han salvado de las llamas. Aunque la bajada es muy significativa, en términos absolutos no supone una gran superficie.

¿A qué se debe este descenso de los incendios? Principalmente, a las lluvias que cayeron en otoño y en primavera, explicó la consejera. Pero los buenos datos no son necesariamente el preludio de un verano tranquilo. Precisamente -añadieron fuentes del Infoca- la lluvia tiene una "doble cara": ha venido bien hasta ahora pero favorece que el monte acumule gran cantidad de pasto. Con la llegada del calor se desecará, convirtiéndose en un combustible que facilita la propagación de los incendios. Con una antesala como esta, los esfuerzos de la plantilla del Infoca se centran ahora en los trabajos de preparación del terreno -desbroce, reducción de la vegetación o mantenimiento de cortafuegos- para reducir el riesgo de fuegos. Para realizar esa labor preventiva se han contratado 164.000 jornales que actuarán en 18.000 hectáreas sensibles.

Durante los cinco primeros meses también se redujeron un 55% las intervenciones del dispositivo del Infoca. Según el coordinador de WWF/Adena en Andalucía, Juan José Carmona, "se viene notando una disminución de la superficie quemada". En 2008 se arrasaron 2.251 hectáreas y un año antes, 4.373. Desde el trágico incendio de Riotinto -que calcinó 30.000 hectáreas en las provincias de Huelva y Sevilla- la estadística ha ido mejorando progresivamente. Para el responsable de la organización ecologista hay diversos factores que explican la reducción de los fuegos. "El más importante, además de la suerte, es la prevención", aseguró. Considera que la capacidad de reacción de los técnicos del Infoca "ha mejorado muchísimo con el tiempo" y que hoy se cuenta con más medios y más personal.

La meteorología es, a su juicio, otro elemento clave. "Con el cambio climático la temperatura va elevándose, y eso es un riesgo, pero lo que realmente importa es el tiempo que haga cada año", señaló. Aparte de las lluvias, Carmona apuntó el viento como factor determinante para la propagación de las llamas. "Hace cuatro años aprovecharon un vendaval para provocar un fuego en Moguer", recordó. No hay que olvidar que detrás de buena parte de los incendios está la mano del hombre. En este sentido, Carmona aplaudió que los castigos ahora por este tipo de delitos sean "más severos". "Antes había una enorme impunidad y ahora si quemas el monte vas a la cárcel", afirmó. También se ha puesto fin -añadió- a la "rentabilidad económica tras los incendios", al prohibirse, por ejemplo, construir en una superficie quemada. La consejera ofreció datos al respecto: el año pasado más de 170 personas pasaron a disposición judicial por delitos relacionados con incendios y hubo 40 sentencias condenatorias. Pero muchos casos se resuelven con retraso, como el fuego que se desencadenó en septiembre de 1999 en Ojén (Málaga), que afectó a 268 hectáreas de terreno. Ayer un jurado popular declaró inocente al hombre acusado de provocarlo, ya que no vio indicios "reales" de que este vecino del pueblo fuera su autor.

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